El futuro del progreso

ProgresoContradictoria nostalgia

En el imaginario occidental la idea de progreso tiende a interpretar la Historia como superación constante del ser humano y el acercamiento a formas de vida social cada vez más plenas. A juzgar por la afición a lo vintage, algo no cuadra.

Tenemos por un lado la espiral de vértigo de las contantes novedades con las que nos tienta la tecnología. Esa misma tecnología que incita a perdernos en la profusión de información, sobre todo en forma de imágenes, que incorporamos a nuestro propio relato a un sólo click. Parece que lo que une el futuro con el pasado reciente (lo vintage) es el puente de la nostalgia. ¿No es una curiosa contradicción con nuestra occidental interpretación de progreso = avance + perfeccionamiento?

Tecnología y nostalgia: procesos altamente aditivos

Cuando un proyecto te lleva al goloso proceso de indagar, investigar y documentar, no es fácil mantener el enfoque.  He aprovechado este paréntesis de silencio para detectar y entender como funciona este tortuoso, y a veces desesperante, proceso que he dado en llamar “dispersión investigadora”. Así se lo contaba recientemente a un buen amigo:

  1. Aíslo el tema / problema que me ocupa, o que me (a)salta
    1. Necesito saber más ” empiezo a captar datos y hechos, consciente e inconscientemente, en todos los aspectos relacionados
    2. Busco información y leo de forma un tanto indiscriminada ” para conseguir suficiente intuición global sobre el problema/asunto
    3. Llega un momento en que me saturo con demasiadas ramificaciones y lo aparco.
    4. Me tomo un tiempo de “filtrado” hasta que recupero el enfoque
    5. Empiezan a aparecer las conexiones que impulsan la “autoselección” de la información acumulada y en proceso de elaboración.
  2. El problema empieza a tener una línea de enfoque.
  3. Retomo y clarifico el objetivo para desarrollar (o adaptar) la metodología de trabajo

Aunque parezca poco científico la cuestión está en si lo que se buscan son “buenas respuestas” o nuevas preguntas. Porque tal vez ahí está el escollo en el que se enquista la actual profusión de desarrollo discursivo. Conversar es la forma de construir conocimiento pero conversar es más que hablar, se necesitan experiencias, que no es lo mismo que experiencia porque, a la velocidad que todo “parece” evolucionar, ¿que es tener experiencia? ¿Qué significa conocimiento experto?

Me parece acertado lo que apuntaba Paz Domínguez: ser una maestra-aprendiz. Yo añadiría que teniendo en cuenta la inestabilidad de las respuestas, lo interesante es la búsqueda de nuevas preguntas.

Compartía Manel Muntada en su bloc de notas una cita de Jorge Wagensberg sobre la interdisciplinariedad del conocimiento que me gustó especialmente, ya que tengo cierta tendencia a involucrarme en proyectos que se hacen más grandes de lo previsto:

La adquisición de nuevo conocimiento navega delicadamente entre la dispersión y la concentración. La observación necesita dispersión [buscar lo diferente entre lo similar], mientras que la comprensión necesita concentración [buscar lo común entre lo diverso]

Retomando lo del progreso y la nostalgia, la mirada al pasado debe servir para clarificar el enfoque. Es decir, tras la dispersión indagadora debe asomar lo común de lo disperso, que no es lo mismo que la heurística simplificadora y sesgada que nos lleva a contentarnos con que “lo que vemos es lo que hay”.

Este episodio del NODO del 2 de enero de 1978 (ese año tan “constitucional”) da tres brillantes trazos gruesos de lo poco coherente que es nuestra occidental interpretación del “progreso”:

  • Salvar el rastro. La lucha ideológica amenaza el comercio en este tradicional mercado de ocasión madrileño.
  • Ayer y hoy del teléfono. Breve historia de la evolución de un aparato imprescindible para el desarrollo de la civilización moderna.
  • El pueblo de los juguetes. La localidad alicantina de IBI aporta sueños infantiles a todos los países del mundo.

 

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12 Responses to El futuro del progreso

  1. Manel [cumClavis] 15 Septiembre, 2014 at 8:38 #

    Me gusta como describes ese proceso que podría denominarse de “sembrado”, en el que primero abonas y “siembras” con información que tu llamas dispersa pero que bien pudiera llamarse “semánticamente relacionada” [de alguna manera puede estar vinculada en campos semánticos que pueden ser más o menos complejos. La dispersión parece ser más propia de la opinión de un punto de vista externo] para luego –y aquí viene lo que más me ha gustado- “esperar” a que esta información arraigue, se entrelace y conecte hasta crear algo con sentido propio. Algo relacionado con el propósito de la siembra y muy distinto de la materia primera utilizada.

    Le encuentro mucho sentido a este proceso que describes y plantea interrogantes como el efecto de la “impaciencia” en la interrupción de esos procesos de enraizamiento y el consecuente desaprovechamiento de los recursos utilizados, algo que se deja ver en estos tiempos que corren donde la información redunda en conclusiones o enfoques simplones.
    La opción de crear sustratos donde el pensamiento pueda germinar libre y discrecionalmente [dispersamente] hasta generar un conocimiento que de otra manera no se pueden obtener es una gran alternativa a la tendencia actual de producir conocimiento con metodologías de cultivo rápido que saben, de antemano, lo que buscan saber.

    Gran post, muchas gracias Isabel!

    • Isabel Iglesias 15 Septiembre, 2014 at 10:52 #

      Gracias Manel por la parte que te corresponde, y no me refiero sólo a la cita. Creo que ese “pararme” a poner palabras a los procesos es una buena influencia tras unos años de lectura de un blog muy interesante que igual conoces 😉

      Además, cuando pusiste la cita de Jorge Wagensberg, me recordaste otro libro de este autor que tenía pendiente de leer desde hace unos años y lo tengo reservado en la biblioteca junto con el de “El pensador intruso”.

      Por otro lado, tengo en proceso de digestión tu último post, esa relación entre exo-endocerebro me resulta apasionante y creo que en tu reflexión hay alguna clave de máximo interés para lo que estoy desarrollando ahora. Bueno, en realidad para renovarme a mí misma porque creo que mi propio endocerebro me tenía un poco estancada. Como siempre, es un placer conversar contigo, creo que tengo muchas cosas que no sé que sé. Me ayuda a detectar esos sustratos para que el pensamiento se enfoque y pueda germinar.

      Un abrazo!

  2. rfc 17 Septiembre, 2014 at 9:11 #

    Ya recuperada supongo, bienvenida. Lo de tu proceso de investigación me suena, como esa frase tuya de “déjame pensar”, pero yo no creo que sea tan sencillo a menos que se haga en equipo. No he visto por ninguna parte la palabra disciplina y la echo de menos porque si el tema /problema es urgente, no hay tanto tiempo para buscar pero si no lo es lo más fácil es que al aparcarlo pierda interés.
    Muy bueno el nodo, me dio la risa con lo de los políticos en el mercadillo.

    • Isabel Iglesias 18 Septiembre, 2014 at 11:05 #

      En proceso bastante avanzado, gracias 🙂

      Me has hecho pensar con lo de la “disciplina” pero creo que te estas refiriendo a la del trabajo en equipo. Lo cierto es que yo relaciono la palabra disciplina más con el trabajo que se realiza en solitario (diferente de individual) y cuando no es así lo que se necesita es diseñar el sistema dentro de un marco referencial. No sé si me estoy explicando muy bien porque me has dado que pensar. Creo que voy a necesitar una reflexión específica sobre ello.

      Gracias Ramón!

  3. Goio Borge 23 Septiembre, 2014 at 19:45 #

    La cantidad de puertas que abres en un único post, madre mía… No me deja el poco tiempo que tengo (para reflexionar, ;-)) el hablar largo y tendido sobre lo ‘poco científico’ del método que expones -que junto a la disciplina creo que me lo guardaré para posterior charla- o sobre lo curioso de la fundición y troquelado metálicos en Ibi para el juguete y la reconversión que en algún momento debió existir al plástico como material de producción. Pero me quedo con lo que me ha chocado (mucho) que el año del NODO sea ‘sólo’ el XXXVI a pesar de ser de 1978, porque pensaba o creía recordar que el NODO solía datar sus documentos a partir del ‘año de la victoria’ (en general 1936 y no 1939), pero veo que es del año de su fundación, 1942, según wikipedia. Wikipedia también dice que el primer NODO, de enero de 1943, mostró al público de los cines españoles el último parte de la guerra civil escrito y la invasión de Polonia por Hitler. Ambos hechos de 1939, 4 años antes. La tentación de ver ahí ya nostalgia es grande, No lo era, era más bien un subrayado, claro, y una constatación del ‘inicio de la historia’.

    • Isabel Iglesias 24 Septiembre, 2014 at 8:35 #

      Es que las puertas se abren solas!! Lo que pretendo es encontrar el mecanismo para dejarlas entornadas para mejor ocasión (que igual nunca llega, pero bueno) y mantener el enfoque. Más o menos lo que dice la cita que señaló Manel. Por cierto la cita continúa así:

      “Y de la misma manera que se puede sentenciar que no hay sustancias tóxicas sino dosis tóxicas, para navegar sin naufragar entre dispersiones y concentraciones de ideas también hay que afinar la dosis”.

      Respecto a lo “poco científico” del método, será una conversación que me guste compartir ya que me debato entre la afición al diseño de estructuras dinámicas y el poderoso atractivo de las fronteras. Lo mío es buscar esos trazos gruesos de la realidad que tal vez permitan establecer nuevas síntesis a modo de teorías/luz para avanzar. Claro, en ese proceso de entender-me y verbalizar andaba yo este verano (aprovechando que) cuando Manel señaló a Wagensberg y ahora estoy disfrutando con el ensayo sobre la interdisciplinariedad. Ya ves que no he podido resistirme a trasladar algunas notas en el siguiente post 🙂

      Respecto al NODO, gracias por la aclaración sobre las fechas, no había reparado. Cada uno de los episodios resulta interesante, con lo de los políticos de mercadillo solté una carcajada (aunque es para llorar) pero también me resultó especialmente interesante lo de la Fábrica de Juguetes. Da para mucho todo esto, Gracias Goio!

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