Re-visión participativa

Te necesito, me necesitas… nos necesitamos

Partiendo de la base de que la transformación de la realidad sólo se puede llevar a cabo a través del protagonismo de la sociedad, la participación es, y será, la asignatura pendiente que no se soluciona en las urnas.

 

El reto de conseguir una ciudadanía activa, responsable y dinámica, que genere y utilice la inteligencia colectiva, es el tópico ilusionante que no sólo no debemos olvidar sino que hay que pasar con urgencia a la lista de prioridades. 

Si bien es cierto que los síntomas de descomposición se han hecho acuciantes con esta incesante crisis, el problema no es nuevo, y sus intentos de solución tampoco. Y es en la re-visión de ese continuum de promesas e iniciativas donde debemos pararnos.

Aceptando la condición humana que nos une y nos separa, tenemos que aprender a tomar la diferencia y la diversidad como punto de partida para construir. La necesidad de convivencia entre las viejas reglas de la escasez y el caos de la abundancia no se da sólo en los modelos de negocio, sino en toda la estructura social a la que la democratización de la tecnología está dando un protagonismo cuyas posibilidades aún no sabemos aprovechar. El ideal de asociacionismo no conseguido, ha de convivir ahora con las afinidades y movimientos que se tejen en red.  

Mi natural tendencia a involucrarme y participar, formal e informalmente, me ha hecho acumular un importante capital en conocimiento “sobre el terreno” en el ámbito asociativo empresarial sobre el que a menudo reflexiono, sola y en compañía, pero que empieza a reclamar un esfuerzo de madurez en la expresión y en las propuestas.  Por eso me propongo (o me impongo) disciplinarme e ir dando forma a estas reflexiones de forma que, tal vez, se (me) haga visible el hilo conductor que intuyo pero aún no defino.

Los canales formalizados nos hablan de organizar y planificar las acciones reflexionadas previamente por un colectivo de personas, que se constituyen como entidad (Asociación), para mejorar la calidad de vida de las personas, la competitividad de un sector, el futuro de un territorio… Son los que tienen el reconocimiento legal pero no la efectividad que se les supone, ni la “frescura” y la pasión que caracterizan a los actuales movimientos y convocatorias que permiten las redes sociales. Y no hay contacto, parecen excluirse. Pero aunque la necesidad de aprender a participar y a colaborar se hace cada vez más acuciante, no hay fórmulas matemáticas así que lo que nos queda es cuestionar y, como no, aprender haciendo.

El asociacionismo es un tema complejo y no tanto en sus objetivos teóricos sino en su dialéctica excluyente, en su sistema organizativo y en su anquilosada (falta de) visión colectiva y compartida. Porque el hecho de que un problema específico necesite una atención especial no puede implicar un planteamiento de desgaste hacia otro(s) sector(es) de la sociedad.

 El desarrollo del fenómeno asociativo y el asentamiento de democracias participativas son fenómenos intrínsecamente ligados en su evolución. Así, estas organizaciones se fueron convirtiendo en un agente social de obligada referencia en la decisión de otorgar, o no legitimar, políticas en diferentes ámbitos sin llegar nunca suplantarlos en esta responsabilidad democráticamente asumida. ¿O no?

El entorno asociativo español se ha caracterizado siempre, entre otras cosas, por su gran pluralidad pero, sobre todo, por su excesiva fragmentación. Sin embargo, cumplir con eficacia el papel de guardián de causas sociales (todas lo son) exigía como requisito una mayor coherencia interna y un amplio e involucrado respaldo externo.

Las sociedades son demasiado complejas para que una organización pueda existir y funcionar de una manera aislada. Un buen principio de hace 20 años (o más) era decir que la colaboración entre ciudadanía, organizaciones, Administración y empresas era fundamental a la hora de alcanzar unos objetivos determinados.  Pero revisemos esto.

Antes de haber sido capaces de asimilar el concepto de colaboración, la ciudadanía ha cobrado una nueva dimensión en red que nos empuja por encima de cualquier tipo de barrera física o (i)realidad legislada. Por otro lado, las organizaciones permanecen en un encorsetamiento arcaico que necesita urgente evolución. No sólo se confunde “misión” con ambigüedades literarias y objetivos con lista de actividades y/o tareas, sino que la falta de diferenciación ha conducido a un estado de guerra permanente que no lleva a otra cosa que a la saturación indiferenciada y a la proliferación de corrillos y zancadillas.

Sabemos que el asociacionismo hoy en día carece del necesario respaldo social. Pero lo necesitamos. Igual no este, pero hay que construirlo. Necesitamos alternativas

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21 Responses to Re-visión participativa

  1. Goio Borge 28 julio, 2011 at 14:13 #

    tengo una hermana socióloga especialista en participación política, y que en su día estudió cosas de asociacionismo, y del ‘contrato social’ que supone entre las diferentes partes de la sociedad. Bueno, Iago ya sabe, porque ya le he pasado alguna vez cosas publicadas por ella. El problema es que suele resistirse a abrirse ningún perfil ni nada en la red (lo cual tiene narices, habiendo estudiado los TICs como forma de participación, por ejemplo). No sé, será algún gen resistente de los Borge a eso de la vida virtual, que yo debo tener algo más dominado aunque no del todo. Le reenviaré, a ver si dice algo…

  2. Isabel 28 julio, 2011 at 19:42 #

    Goio, pues ya sabes, tienes que convencerla. Sé de una que la seguiría con interés.

    Respecto al tema del post, me propongo averiguar y sistematizar lo que he ido «aprendiendo al hacer». Es decir, no echando mano de mis propios conocimientos teóricos sino sobre las experiencias vividas y mi experiencia acumulada. Contar con opiniones expertas sería un lujo 😉

  3. Edu 28 julio, 2011 at 21:19 #

    Este post me ha hecho recordar un texto publicado en septiembre de 1945 -no ha llovido desde entonces- de Friedrich A. Hayek en la revista American Economic Review. XXXV, No. 4. pp. 519-30 y que quizás aquí encaje perfectamente al hablar del mundo empresarial.

    «The peculiar character of the problem of a rational economic order is determined precisely by the fact that the knowledge of the circumstances of which we must make use never exists in concentrated or integrated form but solely as the dispersed bits of incomplete and frequently contradictory knowledge which all the separate individuals possess.»

    En roman paladino, el conocimiento está disperso y no se puede juntar porque depende de las circunstancias específicas de cada persona que mantiene su porción de conocimiento.

    Esta frase de hace más de 50 años me ha hecho reflexionar mucho sobre este tema porque la inteligencia colectiva quizás es una suma, pero una suma cualitativa, y no cuantitativa, es decir, quizás 1 + 1 no sea 2 (ni tres como lo es en muchos casos), sino, 1,5 porque ese 0,5 quizás se desvanezca por culpa de las circunstancias personales de cada unidad, pero ese 1,5 representa lo que realmente tenemos en común.

    Esto veo que lo compartimos porque en tu texto pones «tenemos que aprender a tomar la diferencia y la diversidad como punto de partida para construir» y evidentemente, hablamos de un punto de partida, de lo que tenemos en común.

    En cuanto a la democracia participativa, desgraciadamente no se si estamos preparados, porque una cosa es votar cada 4 años apoyándonos en el «marketing» político para «comprar», y otra cosa es estar dentro y «vender». De momento, y por lo que percibo en España generalmente nos gusta que nos vendan (comprar), pero no vender, algo raro, porque cuando en un sitio muchos quieren comprar y pocos vender …

    Touché sobre lo de «Las sociedades son demasiado complejas para que una organización pueda existir y funcionar de una manera aislada», obviamente vivimos en la famosa Sociedad Red con sus relaciones de poder, producción y experiencia, estas tres relaciones son las que nos sustentan y sin ellas a día de hoy no podemos mantenernos, ni solos ni asociados.

    Y lo del encorsamiento es evidente, los riesgos son muy altos para quienes no están dispuestos a pasar por ellos, pero ¿hay forma de evitarlos?, creo que no.

    Este post me gustó mucho 🙂 y perdona por el ladrillo

  4. manel 29 julio, 2011 at 5:06 #

    Dos ideas inconexas:

    1.- Por un lado, parecen distinguirse actualmente dos elementos que se quieren plantear como necesarios y a la vez excluyentes. Por un lado se habla de la necesidad de agruparnos esto es, de juntarnos, uniformar criterios, establecer metas comunes, repartir roles, buscar rasgos en común y diferenciadores, etc. Y por otro lado de la necesidad de trabajar en red, esto es separados, diversificando percepciones, a partir de individualidades [nodos], con contratos parciales, con metas a corto plazo, etc. Parece como si la manida idea de crear grupos cerrados [asociación o empresa] se hubiera transformado en la necesidad de crear grupos “abiertos” [red] transformando las personas provenientes de los primitivos clanes en nodos que establecen relaciones lábiles entre sí…

    2.- Esa “transformación de la realidad en la que se busca el protagonismo de la sociedad” viene al pelo con algunos proyectos con los que estoy trabajando y en los que me estas apoyando mediante información muy valiosa. La emergencia con la que algunos gobiernos municipales están asumiendo el papel de catalizadores para provocar que esa “ciudadanía responsable” genere “inteligencia colectiva” es una prueba de lo acertada de la reflexión de este post.

    Seguiré con interés este ciclo que abres. Gracias Isabel.

  5. Isabel 29 julio, 2011 at 6:38 #

    Hola Edu!

    No había leído nada sobre Friedrich A. Hayek así que he aprovechado para documentarme un poco. Esta cita que aportas sigue siendo una premisa básica para intentar avanzar en nuestro des-conomiento sobre el tema. Lo que me sugiere esto que decía ¡en 1945! es tal vez debamos renunciar a las afirmaciones estáticas puesto que la realidad no lo es, que debemos dejar de intentar aferrarnos a la necesidad de fórmulas y aprender a desarrollarnos en el dinamismo vital y social que, cada vez más, nos permiten los avances tecnológicos. Me gusta mucho lo de la suma cualitativa, lo incorporo inmediatamente a mi análisis para enfocar ese 1,5 que es lo realmente importante en este tema. Y es interesante no perder de vista ese 0,5 que se desvanece por las circunstancias personales, no tanto por buscar un patrón (seguramente imposible) sino por ver si hay una tendencia en las circunstancias que más influyen o si hay una limitación concreta que haga que esto sea así.

    La democracia participativa es una quimera y lo sabemos, pero es bueno no renunciar e intentar tomarnos cada fracaso como “no aciertos” e ir despejando el camino para trabajar en nuevos objetivos y métodos. Queda muy gráfico cómo lo dices “porque cuando en un sitio muchos quieren comprar y pocos vender…” Es un tema que sueles abordar en tus post y que siempre aportan un punto de vista que cruza la barrera de lo teórico para dejar claramente en evidencia que “el rey está desnudo”. Me había gustado mucho el doble enfoque (optimista y pesimista) cuando las revoluciones de Egipto, Túnez y Libia.

    Parece increíble cómo nos sofisticamos en algunos ámbitos de conocimiento mientras intentamos aferrarnos a la simpleza en donde deberíamos asegurarnos pilares firmes. La Sociedad Red no son tecnologías sino esas relaciones de poder, producción y experiencia que comentas. Aplaudo lo que dices, no se trata de hablar del sector TIC sino de observar y aprovechar lo socialización de la tecnología que la ciudadanía esta haciendo evidente.

    Lo que me pre-ocupa es que en el lado encorsetado está la legitimidad formal y en la realidad red las oportunidades. Lo complicado es que los cambios no se hacen desde fuera de la muralla, seguimos necesitando la ayuda del Caballo de Troya para provocarlos.

    Por favor, sigue con tus “ladrillos” para ayudarme a construir un poco de conocimiento. Además de tu maravillosa facultad para señalar lo obvio (me pasa también con Tamara, compañera de trabajo) es un lujo poder ir incorporando todo lo que vas compartiendo. Y si ya lo estas haciendo con el master, cuanto bueno nos queda por esperar del doctorado. ¡Mil gracias Edu!
    Un abrazo 🙂

  6. Isabel 29 julio, 2011 at 6:59 #

    Manel, yo diría que de inconexas nada. ¡Todo lo contrario! Si por un lado es cierto que las nuevas formas de trabajo superan cualquier limitación o línea en el mapa, por otro no podemos olvidar que el gobierno municipal es la institución de gobierno más cercana a la ciudadanía.
    Esta es una asignatura pendiente que va a ser difícil de superar porque es un debate y una reestructuración que no interesa abordar. Los ayuntamientos son los que tienen, y podrían aprovechar, el contacto más directo con la ciudadanía para la (falta) de estructura de financiación los condiciona a jugar con reglas impuestas que se excluyen de los patéticos, pobres y manidos debates cada vez más parciales y restrictivos.

    Pero esto ya lo sabemos y es la eterna queja que no aporta así que lo interesante son los casos que abordan el cambio, ese papel catalizador que tú dices, y a los que hay que aferrarse para diseñar nuevos caminos. Creo que tú estás trabajando en uno de estos casos que nos pueden dar un ejemplo de buenas prácticas que tanto necesitamos.
    Por otra parte, sabes que en este intento de explicitar mi propio conocimiento tácito hay mucha influencia de la metodología que voy recogiendo de las reflexiones en tu blog. Como no aspiramos a “descubrir la solución” sino a aportar para ir trazando caminos, esta suma de percepciones, conocimientos y experiencias es enriquecedora.

    Muchas gracias Manel…

  7. Isabel 29 julio, 2011 at 7:03 #

    ¡Un auténtico lujo!

    Eso es lo que son los comentarios y aportaciones que me dejáis aquí. Es un orgullo… y una responsabilidad. Me apunto cada palabra, cada idea, cada sugerencia. El reto es estar a la altura.

    ¡Muchas gracias!

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