De jornadas, ponencias y títulos

Estará bien… o todo lo contrario

Preparar una ponencia con la intención de aportar a quien ha reservado parte de su (escaso) tiempo para asistir a una jornada, es una responsabilidad. Sobre todo porque la profusión de eventos nos lleva a tal grado de especialización que existen serias posibilidades de que el resultado sea un rosario de erudiciones que, en realidad, se pueden encontrar en estudios y tratados específicos.

No me preocupa hablar en público, en realidad me gusta, lo que me «ocupa» es encontrar enfoque para no caer en la tentación de una exposición redundante, previsible e intelectualista. Y en esa (pre)ocupación entra también el hecho de representar a un colectivo, en estos tiempos líquidos en los que todo está, o estará, sometido a revisión.

Llegados al punto en que todo se resuelve por decreto, la alianza entre productividad normativa y titulares al uso tradicional, hace realmente difícil reflexionar y desaprender para poder avanzar. Y en este marco de condicionantes, he aceptado representar al empresariado gallego en el Consello Galego de Relacións Laborais en una jornada que lleva por título: «As claves da igualdade na negociación colectiva e na responsabilidade social empresarial

Teniendo en cuenta a quien represento y que comparto mesa con la otra cara de la moneda (anticuada moneda empresa-sindicato, diría yo), me sitúo en la encrucijada del «debo» pensando, de entrada, la incomodidad que me produce el título que, en todo caso, debería ser: Las claves para la sostenibilidad responsable en la negociación de la diversidad.

La jornada debe servir para visualizar el trabajo realizado por la Comisión Consultiva, de la que formo parte, y presentar la recientemente terminada «Guía de boas prácticas en materia de igualdade para a negociación colectiva» en la que, con voluntariosa actitud de consenso, nos hemos ido poniendo de acuerdo. Con mi opinión personal bien formada y con la idea clara de cual debe ser el enfoque de mi aportación, me quedan dos días para pulir ideas y palabras en un engranaje saludable.

Dejando a un lado, momentáneamente, los conceptos sobre igualdad, es obvio que los inquietantes datos deberían hacernos parar y cuestionar la manera de afrontar estos temas porque nuestro órgano estadístico y Funcas nos dicen

Que el número de empleados públicos de la comunidad roce los doscientos mil –más de la mitad, 110.300 personas, en concreto, son mujeres– implica que prácticamente una de cada cinco personas ocupada lo está en algún puesto de la Administración, una tendencia en la que Galicia no resulta excepcional, ya que los datos aportados por Funcas confirman que España suponen la primera fuerza laboral.

Los sectores que tradicionalmente pesaban en la distribución de la fuerza laboral han pasado a segundo plano. Por una parte, la industria, que contaba a finales del año pasado con 167.400 empleados engrosando sus filas –hace diez años eran veinte mil más–, se ha visto aquejada más que otros sectores por la crisis –en solo dos años, de 2008 a 2010, se perdieron 42.000 puestos de trabajo–. En este momento mantiene a 31.500 trabajadores menos que el sector público.

En este contexto. ¿tiene sentido la regulación normativa y el enfoque de los discursos? ¿Legislamos y hablamos sobre la misma realidad»? ¿Merece la pena seguir focalizando en derechos trampa?

Un tema que se suele abordar en estos ámbitos es el de la igualdad salarial, controvertido asunto si tenemos en cuenta la profusión de perversos incentivos en el que nos movemos. En mi lista de lecturas pendientes sigue estando una buena recomendación que por lo visto le dedica un capítulo concreto:

Hay capítulos excelentemente desarrollados y muy clarificadores en este libro, como el dedicado a la ‘responsabilidad personal y el riesgo moral’ (¿por qué conducen más rápido quienes tienen un seguro más caro?), o el dedicado a la igualdad salarial (el hecho de que la mayoría de mujeres quiera trabajar en unos sectores concretos fuerza los salarios a la baja, y si se suben los salarios en esos sectores se lanzará el mensaje equivocado de que merece la pena seguir en ese mismo sector). El sencillo modo en que describe cómo los incentivos económicos no siempre funcionan en la dirección que los mercados suponen, o como una sociedad rica y productiva se distingue por crear unos servicios extremadamente caros son dos ejemplos de claridad.

Muchos cambios en poco tiempo que tal vez nos tienen paralizados en lo cosmético del discurso cuando lo que necesitamos son revisiones en profundidad y nuevos esquemas. Pero una cosa es cierta, hay que tener cuidado con las palabras porque la historia nos demuestra que sí importan:

1776, Estados Unidos

El estado de New Yersey aprueba una ley por la que se reconoce accidentalmente el derecho de las mujeres a votar, al mencionar la palabra «personas» en lugar de «hombres».

Se corrigió en 1807!!!

De todas formas, las relaciones de poder lo inundan todo, más alla de las cuestiones de género. No podía faltar el guiño cinéfilo: ¿Por qué sigues haciendo de criado?

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17 Responses to De jornadas, ponencias y títulos

  1. Daniel 14 junio, 2011 at 17:01 #

    Lo único que yo puedo hacer es darte ánimos para esa ponencia (sinceramente, poco entiendo de los demás) y decirte que el error de la ley al utilizar la palabra personas me ha dejado de piedra. Y no por que sea de 1776, sino porque ¡parece un error actual!
    Un abrazo!

  2. Daniel 14 junio, 2011 at 17:02 #

    De lo demás, de lo demás, quería decir! Perdón. Bueno, pensándolo mejor, a veces entiendo muy poco de los demás…

  3. Goio Borge 14 junio, 2011 at 22:07 #

    Te leo a bote pronto que vas a hablar en representación del empresariado gallego y ma da casi un escalofrío. Yo he tenido que hacer ponencias, claro, aunque como mucho presentaba mi trabajo o representaba a mi empresa. No siempre fue fácil, y superar el horror de las primeras veces en inglés costó lo suyo (aún así, también me gusta; hoy mismo he soltado una chapa formativa interna de dos horas en la empresa que me he quedao hasta a gusto y todo). Pero que vayan a tomar tus palabras por las de todo un colectivo que imagino amplio aunque cada vez emplee a menos gente en Galicia… entiendo parte del vértigo, claro.

    Coincido con Daniel; jorobar, es que el ‘quiebro’ de esa ley de New Jersey es casi clavadito a lo que ha permitido el matrimonio gay sin una ley ad-hoc.

    Suerte en la charla! (y gracias por la difusión encubierta…)

  4. Manel 15 junio, 2011 at 5:41 #

    Ya me parece bien que se den este tipo de eventos, Isabel. Y aunque una parte estén construidos sobre una base de cartón piedra simulando escenarios de verdad lo importante es que los actores que se desenvuelven no son extras sino que, incluso pueden haber personas como tú, comprometidas con un enfoque de la realidad agudo y con la suficiente dimensión humana para que, el evento, resulte con la suficiente carga subversiva como para provocar aquellas explosiones que, a fin de cuentas, determinan siempre el verdadero cambio social.

    Respecto al título yo lo mantendría [o no] pero sería sobre lo primero que reflexionaría en la ponencia, vaya tal y como lo has hecho en este post y, como me imagino, tendrás pensado hacer en su día;)
    Ya nos comentarás cuáles han sido tus impresiones…

  5. Isabel 15 junio, 2011 at 5:42 #

    Daniel, pues te ha quedado bien el juego de palabras porque a veces «los demás están de-mas». Aunque no creas, a veces hasta yo misma me sobro 😉

    Lo de las palabras es un tema perverso y en absoluto anecdótico como se pretende a veces. Decía en el post original en el que había incluido el dato:

    “Por cierto, me pregunto si los once años que les llevó corregir el «error» serían de debate público, de puro procedimiento o simplemente el tiempo necesario para construir el argumentario formal con que disfrazar la vergüenza de tal pueril error, que obligaba a restablecer derechos básicos a la mitad de la población. O tal vez fue el tiempo que les llevó comprender que, conquistados los derechos, incluso podrían querer ejercerlos. ¡Que osadía!

  6. Isabel 15 junio, 2011 at 6:01 #

    Goio, en realidad lo de la representación hoy en día tiene poco sentido en general porque lo que prima es la diversidad, sólo que los cambios estructurales exigen tiempo. Los movimientos asociativos (de cualquier tipo) necesitan evolucionar, pero también hay que ayudar a construir las alternativas desde dentro. Por eso el reto para mí es ir abriendo enfoques y caminos. El tema de la igualdad (que poco me gusta la palabra) exige planteamientos sociales mucho más amplios.

    De todas formas, la trascendencia de este tipo de jornadas siempre es muy relativa. Hay tantas y de tantos tipos que se quedan en un recuento enumerativo de actividades en las memorias anuales. Pero lo considero un buen ejerció para mi tendencia a la observación crítica en cuanto que me obliga a dar coherencia y concretar mi propio discurso.

    En cuanto a que lo de que “representen”… no sé. Es todo tan personalista…. Y a todo el mundo le importa tan poco…

    Estoy segura de que escucharte hablar a ti debe ser un placer muy didáctico 🙂

  7. Isabel 15 junio, 2011 at 6:16 #

    Manel, como se nota que tú tratas con la parte humana de las organizaciones… Supongo que es eso lo que siempre te permite desentenderte del escenario para aprovechar lo que de verdad importa, las personas.

    Es cierto, cualquier ocasión es buena para ir liberando ideas que, poco a poco, pueden ir calando en nuevos enfoques y objetivos. Pero ya sabes, soy una optimista existencial, creo que siempre merece la pena hacerlo siendo consciente de la desproporción natural entre intentos y logros. Pero nunca se sabe cual es el golpe del picapedrero que consigue que la piedra parta por el sitio correcto. Todos y ninguno, así que hay que continuar.

    Coincido en lo del título. Ya ves que es la base sobre la que me puse a reflexionar para definir el enfoque y, efectivamente, este post es en realidad un medio para canalizar esa reflexión. La pena es no poder trabajar luego con las personas para completar los posibles avances con las ideas. El “sí pero” nos pesa mucho. Igual grabamos la jornada pero, en cualquier caso, contaré.

    Por cierto, de entrada irá una estupenda nube de tags 🙂

  8. Isabel 15 junio, 2011 at 12:29 #

    Manel, repasando la exposición para la jornada, pienso que igual hay una dimensión sobre la que no había reflexionado lo suficiente. Me refiero al punto de encuentro que suponen este tipo de jornadas no sólo para exponer las ideas propias, sin para ir recogiendo las aportaciones que se pueden trasladar a cada organización, a su sistema de creencias y, sobre todo, a los equipos directivos, que es el ámbito en el que tú trabajas.

    Por eso leo con tanta atención las reflexiones en tu blog. Quizá como un aprendizaje para centrarme en lo que de verdad importa en lugar de focalizar en otras cuestiones en los que las personas que no somos expertas tendemos, sin querer, a frivolizar. Estoy segura de que me falta perspectiva, y conocimientos, aunque intento compensarlo con la máxima atención.

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