Es-cultura de silencios… [casi real]

Por parejas y de espaldas al movimiento de la calle,  suficientemente cerca para marcar distancia con el resto, pero un poco lejos para conversar… No parecía casualidad, había algunas más en la zona. Pero todas vacías.

Se sintió observada, probablemente llevaba un buen rato parada, mirando, demasiado para la lógica de la simple decisión de un alto en el camino. Capturó la imagen y siguieron, había mucho por ver…

Mientras ordenaba las fotos de los últimos días, pensó que la suya era una mirada extraña. Esta vez se había propuesto ir de guiri, pero ni así, poco de lo típico y, como siempre,  gestos, matices, pequeños detalles… Y pensó que tal vez era eso, una búsqueda de la esencia, la que podría servir para enlazar y tejer la diversidad que enriquece y une.

Al ver las sillas en pantalla pensó en una escultura, como puestas allí para mirar, para recordar… Amplió la foto y se recostó, dejando que su eterna dualidad se instalara en ellas para disfrutar del diálogo silencioso.

13 Responses to Es-cultura de silencios… [casi real]

  1. Manel [cumClavis] 28 julio, 2012 at 19:23 #

    Taxonómicamente, por su inmovilidad las clasificaríamos en la categoría de #bancos pero por su capacidad son sillas, evidentemente, aunque por su forma se parecen más a sillones incómodos…la sensación que transmiten funcionalmente es aquella de por querer serlo todo dejar de ser algo. En mi calle también hay un par de ellas, han pasado a formar parte del paisaje, pocas personas las utilizan, nadie deja nada encima.

    Hace poco vi a una chica sentada en una de ellas, no sabría decir por qué, pero me pareció extraño, allí quieta, sola, anclada a una [no]silla en mitad de la calle, como si se hubiera sentado encima de un buzón o de una fuente, sí, esta fue la sensación. En otra ocasión, volviendo de noche vi una pareja de adolescentes, se estaban besando, no me fijé en si la chica era la misma pero la inmovilidad de ese asiento fundido a la acera sin poder esconderse de la luz de la farola le daba al conjunto una sensación de fragilidad, de exposición, de desamparo, creo que realmente no se trata de muebles…

  2. Isabel Iglesias 29 julio, 2012 at 13:15 #

    Seguro que la chica estaba dejando que el silencio conversara con su dualidad. Ese estado de armonía imprescindible y amigo que es-cultura de silencio 🙂

    La pareja de adolescentes besándose también encaja bien (nunca mejor dicho dado el tamaño). Parece que también fundían sus silencios en otro lenguaje, porque no deberíamos olvidar que “el amor se bebe por la piel. Y que los momentos sin nada, sin sucesos ni gestos, son sentidos como inmensidades”.

    No, yo tampoco creo que se trate de muebles, hay algo inquietante…

  3. Goio Borge 30 julio, 2012 at 0:13 #

    me gustan estos bancos de la alhóndiga. Hoy mismo me he sentado en uno a leer el periódico mientras esperaba a ‘los chicos’. Tal vez también sea porque invitan a alguien a sentarse cerca pero sin molestar, sin que tengas que reubicarte aunque sepas de su presencia. O sea, por lo que dices, aunque lo cuentas con más percepción. Pero conste que ya me he dado cuenta de que te reservas momentos de percepción diferente…

    • Isabel Iglesias 31 julio, 2012 at 21:36 #

      “invitan a alguien a sentarse cerca pero sin molestar, sin que tengas que reubicarte aunque sepas de su presencia”. Es una buena lectura, sí.

      Lo que no estoy muy segura es si me reservo momentos de percepción diferente o es que, a fuerza de disciplina, procuro controlar la desconexión que me persigue. Igual es que necesito vacaciones de mi misma ;D

      Un lujo Bilbao en tu compañía Goio, se irá filtrando por aquí…

  4. Tamara García 30 julio, 2012 at 16:15 #

    “Es-cultura de silencios…” Me encanta!!!

    ¿Tendrá algo que ver el tipo de vida de las gentes de ese lugar? ¿Los pondrían por estética? o como… ¿sugerencia de nuevos hábitos comunes?

    • Isabel Iglesias 31 julio, 2012 at 21:40 #

      Me encanta que te encante!!! 🙂

      Desde luego hay lugares que conquistan, ¿verdad? Y personas que suman, hemos traído buena colección. Seguro que a lo largo de este mes algunas perlas van apareciendo en tu blog.

      “Sugerencia de hábitos comunes”, lo anoto, buen tema para un post. Podrías animarte…

  5. Jose Alcántara 31 julio, 2012 at 8:38 #

    A mí siempre me dio la impresión de que alguien pensó que colocando estas sillas, ni cerca ni lejos una de la otra, en lugar de bancos, se eliminaba el problema de los sin techo, que como si no tuvieran ya suficientes problemas encima los han dejado sin bancos.

    • Isabel Iglesias 31 julio, 2012 at 21:47 #

      Objetivo y realista, Jose, aunque no sé por qué me sorprendo, he comprobado muchas veces tu capacidad de anticipación.

      Ni me lo había planteado pero me ha hecho pensar. Es cierto, hay quien sabe trabajar el largo plazo.

  6. Daniel 5 agosto, 2012 at 22:22 #

    Pues confirmo que las no sillas están dispuestas así para que los indigentes no se tumben en ellas, pero no recuerdo dónde lo leí.
    Por lo demás, en esa tarea de corrector que me tomo la libertad de ocupar, en el segundo párrafo pasas de un singular (observada) a un plural (siguieron). El “de la simple” lo quitaría.
    Y termino: a veces una mirada de guiri es la necesaria para encontrar esa esencia. Pero quien no sabe lo que busca no se conforma con lo que encuentra (sí… podemos llamarlo “misticismo agostero”…
    Un abrazo. Y otro más.

    • Isabel Iglesias 6 agosto, 2012 at 13:49 #

      Daniel, menos mal que estoy cogiendo por costumbre mirar la carpeta de spam, el tuyo y el de Elvira estaban allí acurrucados 🙁

      ¡Veo que vuelve con fuerza mi tutor! Tomo nota de las correcciones pero ya sabes, no las hago porque ese es el valor de tu comentario, ¿no?

      Me tendré que aplicar lo de “misticismo agostero” pero extendido a todo el año, porque parece que nunca sé lo que busco. En realidad ni siquiera sé si busco algo… Es que me pasa, salvando las distancias, como a Mario Benedetti

      Sé de alguien que aún tiene pendiente contarme qué tal cierta noche en Madrid 😉

  7. Elvira 6 agosto, 2012 at 11:13 #

    A mí me transmiten tristeza. No me gustan. ¿No hay suficiente gente que está/se siente sola alrededor nuestra como para que aun encima, los bancos, un instrumento que de una manera directa es un instrumento de comunicación social, sean individuales?
    Yo estas sillas las veo como un instrumento más para fomentar aun más el individualismo y la falta de comunicación. Las retiraría todas
    Me alegra que, al menos, estén vacíos

    • Isabel Iglesias 6 agosto, 2012 at 13:57 #

      Hola Elvira! Pues tu comentario también se había ido a la carpeta equivocada, menos mal que no tardé en enterarme.

      Veo que tú también lo tienes claro, a mí me siguen produciendo una especie de desazón contradictoria. Quizá porque no dejo de verlas como esculturas que para se me antojan homenajes estáticos, como si no pudiéramos hacer nuestro su legado.

      Estoy contigo, suma de esfuerzos individuales si, individualismo y falta de comunicación nunca.

      Una alegría el reencuentro 🙂

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  1. Es-cultura de silencios… [casi real] | IG - 28 julio, 2012

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