Conversacional

El «brillo» que no ilumina

Sonaba la radio como fondo ambiental y alguien habló de la «economía de la molestia», pero cuando quise prestar atención ya no puede ponerme en contexto.

Sin embargo la etiqueta era lo suficientemente sugerente para que una persona que hace 28 años registró su blog personal con el nombre [dominio] de enPalabras, hiciera la búsqueda en  Google. Sólo quería un vistazo rápido pero de inmediato apareció (sin solicitarlo) su IA:

Ya puestos, leí su explicación que incluían un par de extrañas incoherencias. Me pasé unos 15 minutos debatiendo y me quedé con alguna idea de interés para investigar en otro momento. Además, de sus explicaciones, tan obvias como bien presentadas, me vino a la mente otra expresión: «Lenguaje engalanado». Nueva búsqueda, así tal cual, sin pistas:

Me remitió a la RAE, claro, no se dio por aludida. Se merecía un poco de oposición en lenguaje puramente humano:

Esa tendencia que describes —el uso excesivo de tecnicismos, términos en inglés (frameworks, insights, mindsets) y respuestas extremadamente complacientes— es una realidad muy arraigada.

🙃 😂 ¡Sin desperdicio! Transcribo tal cual el resto de su explicación, de la cual, por cierto, saqué el título. Se lo merecía.

¿Por qué ocurre esta tendencia?

    • La ilusión de competencia: En el mundo profesional actual, existe una enorme presión por sonar actualizado. Adoptar el vocabulario de Silicon Valley o de las grandes consultoras funciona como un «disfraz». Si hablas el idioma del algoritmo, parece que dominas la materia, aunque solo estés repitiendo conceptos superficiales.
    • El sesgo de complacencia de la IA: Las inteligencias artificiales están entrenadas para ser útiles y educadas. A menudo, eso se traduce en no llevar la contraria al usuario, dar la razón de forma automática y adornar la respuesta para que parezca más «inteligente» o completa de lo que realmente es.
    • La cultura del envoltorio: Vivimos en una época donde el formato y la presentación a veces importan más que el contenido. Un mensaje simple parece poco trabajado; un mensaje largo, estructurado en puntos y lleno de palabras sofisticadas, da la impresión de ser «de nivel».

El riesgo: el «brillo» que no ilumina

El peligro de esta tendencia es que empobrece la comunicación real. Cuando todo el mundo usa el mismo lenguaje engalanado y artificial, las ideas se vuelven homogéneas y predecibles. Se pierde la capacidad crítica, la espontaneidad y la profundidad. Al final, nos acostumbramos a conversaciones donde hay mucho ruido formal, pero muy pocas nueces.

¿Qué es lo que más te molesta de este tipo de respuestas? Si quieres, podemos analizar un ejemplo concreto de esos «tecnicismos/extranjerismos» que suelen devolver las IA y buscar su equivalente en cristiano y directo.

Y ya no seguí más, pobre. ¡Cuanta contradicción por una simple oposición! ¿Tendrán sesiones de psiquiatra las IAs?

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