Demasiadas «zona cero»

Black_Ribbon.svgAlta velocidad descafeinada

Apenas han pasado doce horas. Mientras aún no se pueden concretar las cifras de la catástrofe y hay personas sin identificar en estado grave, el accidente ya está en la wiki. No es fácil asimilar estas contradicciones.

La alta velocidad es un concepto que hay que adaptar a la realidad llena de curvas y peculiaridades. ¿Fallo humano? Probablemente, pero a quien conducía le tocaba lidiar con (in)humanas e imprecisas responsabilidades ajenas.

Parece que el sistema de seguridad que ha de asegurar el frenado en caso de fallo no era el «más moderno» pero el secretario de estado de infraestructura le resta importancia.

La foto da para muchas preguntas, con su afán de modernidad atravesando un barrio  abandonado por los planes de urbanismo a pesar de estar a tres kilómetros de la Catedral de Santiago. El vagón saltó la muralla para instalarse en el lugar donde habitualmente mayores y jóvenes comparten conversaciones y juegos. Podría haber sido peor, dicen…

El relato en los medios tradicionales se va llenando de titulares en los que las declaraciones oficiales alternan con la búsqueda de la tragedia personalizada en medio de amasijos de hierros y bolsos abandonados junto a la vía.

Llueve en Santiago, pero hoy la lluvia no es arte. Demasiadas zona cero, exceso de lazos negros…

Los 11 segundos de impacto recogidos por una cámara de seguridad (de RENFE, supongo)

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16 Responses to Demasiadas «zona cero»

  1. Avisnigra67 25 julio, 2013 at 10:29 #

    Demasiadas zonas cero, pero también demasiados factores que contribuyan a que existan. Si las casualidades no existen, en esto menos que en ningún otro ambito de la vida… ¿Qué nos está pasando?

    • Isabel Iglesias 25 julio, 2013 at 11:24 #

      ¿Demasiados frentes abiertos que nos dispersan? ¿Demasiado acostumbrados al ruido de cáscaras vacías? No quisiera estar en la piel de la persona que conducía…

      Soy muy impresionable, a veces no quiero estar muy al día de lo que ocurre porque es constante, y no son puntos en el mapa sino geografía humana. A estas horas ya sabemos de una amiga que venía en el tren y que por suerte se salvó, pero tampoco sabemos nada más. Pero eso es lo de menos, son ya 77 personas…

  2. Manel 25 julio, 2013 at 13:08 #

    Desconsuelo, aflicción y rabia por la rotura de la armonía, por lo irrecuperable y por las sandeces que vamos a tener que oír por parte de los gánster que se están irresponsabilizando de todo.

    • Isabel Iglesias 25 julio, 2013 at 13:23 #

      Y es siempre igual, un agotador y constante insulto a la dignidad y a la inteligencia de las personas. ¡Qué difícil es a veces concentrarse en los sueños y en lo posible!

      Gracias Manel. Espero que estés disfrutando del viaje, además de trabajar. Un abrazo!

  3. Laura 25 julio, 2013 at 13:43 #

    Por lo poquito que he leído sobre la noticia todo esto es estremecedor. Pero me surge la reflexión de qué pasa cuando la tecnología del tren es de una época y las vías y el trazado ese de otra. El tren es alta velocidad y está preparado para alcanzar ciertas velocidades pero las vías (que he leído eran de la época franquista) no estaban adaptadas para un tren de alta velocidad. Según he leído la curva del accidente fue la primera desde que inició el trayecto en Ourense y ya no sé si por señalización por no adaptación al final ha ocurrido una catástrofe. Creo que ya no se puede ver el vídeo en el enlace a yotube que pones. Aquí lo he visto yo.

    Otra incongruencia que he visto yo (y por lo que pones de wikipedia) la insistencia con mostrar los cadáveres. Me da rabia porque parece que al final la tecnología se utilice en estos casos para el morbo y no para lo que debería utilizarse… en fin.

    Un saludo.

    • Isabel Iglesias 25 julio, 2013 at 16:48 #

      Efectivamente Laura, pero esas vías no las tenemos sólo en Galicia. Y a eso hay que sumarle el sistema de freno, el estudio de los trazados, las presiones porque si no llegan a la hora hay que devolver dinero…

      En cualquier caso, aunque siempre impacta más lo que te toca cerca, estamos permanentemente alarmados y con “zonas cero” por catástrofes derivadas de lo que hacemos (y lo que no hacemos) sobre el entorno. Y parece que a la frustración solo se le deja la salida del reality permanente.

      Imaginaba que el vídeo desaparecería porque estaba en un canal de youtube particular. Lo curioso es que haya desaparecido de allí y lo tengan subido en todos los canales de noticias. Actualizado queda, al menos de momento.

  4. Juana 25 julio, 2013 at 19:01 #

    Veréis, la tecnología no es perfecta, está diseñada por seres humanos … la «vendemos» muy bien pero … tiene fallos … hay cosas que no me creo, por ejemplo, que el maquinista decide la velocidad y se puede equivocar sin que salten «luces y sonidos» … y si esto sucede, el diseño no es correcto … la alta tecnología está hecha para que los fallos sean detectados y subsanados antes de que se produzcan, pero … a veces no pensamos la variedad de fallos posibles …
    Dejemos que los especialistas revisen todo esto, no pidamos explicaciones que requeriran meses de trabajo, tengamos paciencia y comprensión …
    Teóricamente un avión no se puede caer … teóricamente …
    Teóricamente un hospital jamás se puede quedar sin suministro eléctrico … teóricamente …

    • Isabel Iglesias 25 julio, 2013 at 22:40 #

      Cierto Juana, quizá esa es la lección que deberíamos poner en primera línea: la tecnología no es perfecta, y las personas no somos robots. Las tragedias y las catástrofes son parte de la vida e incluso cuando hay responsabilidades no se consigue nada con demonizar, lo que hay que hacer es analizar. Siempre digo que a cualquiera nos puede dar un punto de locura por eso no parece lógico que una decisión así dependa de una persona en un instante. Dejemos que la investigación nos cuente pero hay cuestiones, como la del sistema de frenado que no parecen tan banales.

      Lo de la paciencia y comprensión es complicado porque el grado de no confianza en el sistema no nace de repente, se ha ido ganando a pulso. Y conste que en este tipo de situaciones procuro no escuchar las declaraciones de los representantes políticos porque, tengan o no responsabilidad, no creo que se pueda decir mucho en estos casos. Pero tampoco me gusta escuchar esos elogios al comportamiento ciudadano porque ¿es que alguien lo dudaba? ¿no hemos tenido suficientes pruebas, desgraciadamente, de cómo responde la ciudadanía?

      Ayer fue un tren en Santiago pero hay demasiadas situaciones límite, demasiadas “zona cero”: incendios, inundaciones, discotecas demasiado llenas… Me hago la misma pregunta que Ricardo ¿Qué nos está pasando?

  5. Julen Iturbe-Ormaetxe 29 julio, 2013 at 16:43 #

    Cuando trabajé durante varios años en una empresa de automoción, hubo una conversación que se me quedó grabada: el futuro de los aviones (se decía entonces) tiene que ver con un aparato que se diseña para que no sea un humano quien lo «pilote» sino que sea la máquina la que se «autopilote». Un coche (aunque parece que los tiempos van cambiando) se diseña para que haya un humano al volante. Un tren… pues no lo sé. ¿Es mejor que el error se lo imputemos, si sucede, a la máquina o al humano? Creo que no tengo respuesta para esta pregunta. No la tuve y no la tengo.
    Un beso.

    • Isabel Iglesias 29 julio, 2013 at 21:05 #

      Tremendamente inquietante la pregunta, y las siguientes que sugiere. Si intento ponerme en la piel del maquinista creo que preferiría que el error viniera de la máquina pero como usuaria… lo de pensar que dependemos de una máquina me parece terrible (como lo de la voluntad divina, más o menos). Creo que prefiero aceptar nuestra humana imperfección con sus consecuencias pero no sé si puedo poner en el mismo nivel la humanidad del maquinista, o la de quien diseña la tecnología, que la de quien tiene que responsabilizarse de las decisiones presupuestarias cuando hablamos de vidas humanas (sea un trazado de carreteras o vías, la revisión de aviones, embalses y construcciones, desviaciones de cauces…).

      No, yo tampoco tengo respuesta Julen. Ni siquiera podría escribir nada más que estas líneas que salieron solas cuando apenas habían pasado unas pocas horas. A veces “casi” envidio a quienes dicen tenerlo todo muy claro, yo soy un eterno mar de dudas en algunas cuestiones.
      Un beso.

      • Juana 30 julio, 2013 at 8:41 #

        Seguimos …

        Un tren de alta velocidad ha de estar diseñado para ser máquina-perfecta y, un ser humano por si hay algún fallo … si el diseño es el contrario … danger! danger! …

        Todos los ingenieros a los que he leído (respecto de este accidente) piensan lo que estoy escribiendo, no creen que sea posible en exclusiva el fallo humano, nuestra forma de entender la seguridad de una máquina (a esa velocidad y con esas características) es técnica casi al 100% .
        Los sistemas hombre-máquina, han de estar correctamente diseñados, no es o el hombre o la máquina, es la relación e intersección de ambos …
        Un tren de alta velocidad se parece más a un avión que a un coche.

        Todo esto hay que analizarlo de manera técnica, muy técnica. Espero que los «focos» dejen de apuntar y se reflexione con calma.

        • Isabel Iglesias 30 julio, 2013 at 9:03 #

          Y creo que somos muchos los que deseamos que tengas razón Juana. Creo que además de mentalidad técnica tienes la capacidad de reflexión que estas situaciones necesitan y que tampoco abunda.

          Sería bueno encontrar la forma de desenchufar todos esos focos que tanto distorsionan y dejar una buena iluminación general. Y también una buena dosis de prudencia, que parece que la palabra ya no está de moda. Teniendo en cuenta que ahora también se quieren privatizar las prisiones, lo de las responsabilidades va a ser complicado.

          Es posible que en otoño vaya por tu tierra, a ver si podemos coincidir con un café y podemos charlar.
          Un abrazo fuerte Juana.

  6. Goio Borge 30 julio, 2013 at 0:33 #

    cuando trabajé en prevención de riesgos laborales, en mi empresa pequeñita en la que no había tanta gente como la que entraba en ese tren (ni siquiera tanta como la que ha muerto), teníamos un protocolo con una especie de árbol para investigar las causas de un incidente inesperado en planta, que podía ser accidente si afectaba directamente a un trabajador. En ese protocolo se hablaba siempre de causas inmediatas y de causas básicas, y supongo que esos calificativos son muy claros a la hora de establecer la cadena de ‘casualidades’ que llevan a un accidente, y, más importante aún, las acciones correctivas que deben romper que esa cadena vuelva a producirse. Un protocolo tan sencillo no se explica, no se entiende, no procede ante los factores que ya sabemos, desde el morbo, a la facilidad de establecer un chivo expiatorio, a la presión de una prensa desnortada capaz de llenar telediarios cuatro días después con las historias de los que tomaron el tren un día antes, o tres días después, de como son sus vidas, y de lo que comen sus gatos. No es desde luego la presión (sea mediática, sea económica por los intereses de venta de la cojomarca -perdón- España) la mejor compañera para ese estudio. Aunque seguro que los técnicos de adif/renfe la hacen bien. Otra cosa es cómo llegará ese informe a los medios. Y cómo estos lidiarán con lo fácil que es imputar/detener a algunos, y lo difícil que lo es a otros…

    • Isabel Iglesias 30 julio, 2013 at 8:19 #

      Estamos rodeados de catástrofes, de círculos viciosos y de circos mediáticos. Las cadenas de casualidades son más difíciles de evitar pero la cuestión es llegar a las causalidades que podrían minimizarlas en algunos casos ¿verdad? Parece que se ha olvidado que la palabra protocolo se refiere a algo más que actos oficiales o trámites burocráticos.

      Hoy se pelean los bomberos con incendios en varios puntos de la geografía peninsular, aquí el día del accidente rompieron la huelga para incorporarse al rescate pero sus reivindicaciones son correctas. Un avión se estrella, o explota antes de despegar, y se busca el fallo humano, que siempre lo habrá, pero en ese ámbito difícil de imputar/detener que dices.

      Voy constantemente a Santiago pero no tengo ningún interés por acercarme al lugar del accidente, no soy morbosa, no comprendo esa actitud. Lo que no puedo evitar pensar es como narices se puede avanzar en responsabilidad ciudadana…

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