Tiburones de dos cabezas

IMG-20130216-WA000Inevitables analogías

Decía Vigalondo antes de empezar el Trash entre amigos que no iban a hacer ningún comentario político, pero es que un tiburón de dos cabezas da para mucho.

En mi primer trash andaba yo muy ocupada intelectualizando aquello de ¿Cultura? ¿Qué cultura? pero poco tardé en asimilar que más vale una «buena mala película» que una «mala buena película». Y no es que no diera crédito a quien llevaba años diciéndomelo pero la vivencia de esa película paralela que micrófono en mano cuentan el Profesor Repronto, el Señor Ausente, Nacho Vigalondo y Rubén Lardín, es altamente recomendable.

Sobre el argumento no hay mucho que contar: gente «guapa» luciendo piel (sobre todo chicas), nula poquita interpretación, planos y perspectivas de cámara imposibles (lo que sufría Vigalondo)… en fin, esas cosas que se muestran en el trailer. Porque lo importante era como el tiburón de dos cabezas iba liquidando a los «ingenuos» aventureros de turno que, ocupados en miopes pavoneos y lucimientos, observaban de brazos caídos la inminencia de la masacre.

No es que la película tuviera «mensaje», ¡qué va!, pero es que la ficción se parecía tanto a la realidad… Lo de los tiburones y el poder es una comparación habitual pero esta bicefalia del escualo parece la representación perfecta de un sistema político que se devora a sí mismo en esta eclosión de corrupciones.

El tiburón de la película murió, por supuesto, pero el otro sigue en pleno furor dialéctico de espaldas a la ciudadanía, aunque parece que las nominaciones de expulsión empiezan a ser contundentes.

Lo absurdo del argumento (el de la peli y el de la realidad) hubiera tenido mejor marco de haber sido, como la otra vez, en el patio de la antigua cárcel de Coruña, que la ciudadanía sigue reclamando para uso colectivo, pero la brillantez del encadenamiento de comentarios consiguieron calentar el patio de butacas de piel blanca (¡ay aquellos tiempos de derroches bancarios…!) que nos acogía.

Lo que no faltó fue el embrujo del licor café en botella-lost, que Tamara y yo hemos convertido en un signo de identidad de estos Trash galaicos.

A Coruña-20130216-02319   DCIM101GOPRO

S8: Trash entre amigos from enimaxes.com on Vimeo.

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7 Responses to Tiburones de dos cabezas

  1. Tamara García 20 febrero, 2013 at 16:03 #

    Sacaron lo mejor de la película (vamos que la deshicieron), tremenda puesta en escena. El tiburón de dos cabezas hipersensible… Mi segundo trash y lo disfruté muchísimo.

    Ya que somos proveedoras oficiales… deberíamos exportar 🙂

    • Isabel Iglesias 20 febrero, 2013 at 23:01 #

      Iago dice que la película era peor que la otra (no oso discutirlo) pero yo también lo disfruté mucho más.

      Lo de ligar el licor café a la experiencia del Trash suena bien, podemos proponerlo 🙂

  2. Goio Borge 21 febrero, 2013 at 0:36 #

    a este paso, al auditor no le va a dar con ser un tiburón de dos cabezas… ¡necesitará llevar en el zurrón la cabeza de Medusa! Y cada vez que pida una factura, sacar la cabeza y dejarlos pepetrificados hasta conseguir el papel de marras

    (lo siento, hoy me he levantado mitológico…)

    • Isabel Iglesias 21 febrero, 2013 at 20:35 #

      No lo sienta usted Sr. Borge. Esa mitología es digna de traer a primera línea, no como los discursos e imaginarios entre los que nos movemos ahora.

      Por otro lado, mentarle a usted a los auditores es una osadía, no es la primera vez que sale en conversación el asunto, aunque desde otro punto de vista.

      Y además, ¿donde estaban en tantos y tantos casos?

  3. Daniel 2 marzo, 2013 at 20:56 #

    Cómo se mueve Coruña… Creo que fue Goio el que me descubrió el concepto de Trash entre amigos, o tal vez Iago? En fin, aunque el post me gusta, yo me voy como siempre por las ramas: En 2002, con motivo de la capitalidad europea de la ciudad, Salamanca convirtió su antigua cárcel en un museo, el DA2, cambió el nombre a Domus Artium, y el año pasado, tras diez años de pulmón de arte contemporáneo entre tanto claustro (universitario y clerical) y habiendo albergado exposiciones tan interesantes como la de Chris Cunningham, está prácticamente vacío, con un comisario que dimitió o fue forzado a dimitir y con apenas tres técnicos que llevan todo el edificio. Una pena, de verdad, que sufran un problema tan común: enormes contenedores culturales sin continente (me vienen a la cabeza los ejemplos de Asturias-Niemeyer y Santiago-Ciudad de Cultura). Todo esto pulula por internet pero escribo a vuelapluma, tendremos que fiarnos de mi memoria. La diferencia es que estos edificios se proyectaron o restauraron en plena burbuja de construcción y subvenciones europeas y, sin embargo, la cárcel tiene un fuerte arraigo popular… pero estoy seguro de que la administración se teme que ocurra como en estos casos que he mencionado ¿me equivoco? Ya me sacarás de dudas. Porque hablo del tema desde lo que percibo y nos cuentas por aquí… Un gran abrazo.

    • Isabel Iglesias 3 marzo, 2013 at 11:45 #

      Y no sabes tú cómo echo de menos ese conversar yéndose por las ramas que, al final, es lo que de verdad aporta. Compartir miradas que decíamos 😉

      A la Ciudad de la Cultura que tenemos en Santiago habría que llamarle tumba o mausoleo de la cultura. Es la representación perfecta de un concepto que muere, aunque la agonía dure tanto y nos salga tan cara.

      No conozco el caso de la de Salamanca, echaré un vistazo por Internet porque entre los proyectos aplazados por otras realidades, sigue estando el de la cárcel de Coruña con el que en 2011 andábamos a vueltas Antonio Fernández, Juan Freire y yo. Este año estuvimos pensando en él Iago, Tamara y yo, quizá porque lo aprendido con el Proyecto Máscaras nos da una perspectiva, y una experiencia, que antes no teníamos. Aunque pensábamos que aquel era el momento perfecto, ahora vemos que no, que faltaba un recorrido en la sociedad que está asfixiante crisis ha sacado a la luz: las modas y nuevas tendencias han de ir acompañadas de auténtica responsabilidad personal y ciudadana. Estamos en ello.

      Por otro lado, aquel proyecto coincidió con un cambio de gobierno local que lo llenó todo de incógnitas. En principio pensamos que tenían “otros planes” pero pasados dos años, ya vemos que no había nada de nada. También es cierto que los tres (Juan, Antonio y yo) estábamos en interesantes cruces de caminos personales/profesionales y al no haber reacción institucional el proyecto quedó dormido, pero hay interesantes señales (sobre todo por la impotencia de las instituciones y las amenazas del nuevo decreto de reforma de la administración local) de que el momento puede estar acercándose.

      En cualquier caso, es cierto que las cárceles tienen un significado especial. En el caso de la de Coruña confluyen además la propia situación al pie del Faro de Hércules, acompañada por la recuperación que se hizo de toda la zona. La ciudadanía está muy sensibilizada aquí y se ha movilizado con interesantes propuestas. Lo que falta es el eslabón que una todo para colocar el punto de partida. Y ya sabes lo que me gustan a mi los eslabones y las fronteras. Diría que es mi especialidad 😀

      Gracias por esta rama Daniel. Me has dado ocasión de traer a primera línea algunas ideas y reflexiones que me rondaban pero no daba concretado.

      Súper abrazo!. Y besazos, para compartir también con Xavi.

      (no te pierdas el siguiente Trash en Madrid, son geniales)

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  1. Tiburones de dos cabezas | IG - 20 febrero, 2013

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