Escaleras

… ideo-lógicas?

Difícil sustraerse a la (i)rrealidad y a la tentación de señalar lo que está mal.  Pero más difícil aún ampliar la mirada por encima de lo que no es sino un laberinto trampa de inútiles escaleras, que si un día fueron diseñadas para superar dificultades pronto pasaron a ser usadas para…  separar jerarquías.

Aquellas primeras escaleras con precarios troncos encastrados implicaban pura supervivencia pero su evolución pronto quedó marcada por el interesado simbolismo: el ascenso y entrega hacia la luz, el sol y el camino de los dioses. Más ocupados en la estética de diseño que en la evolución de su utilidad, la superposición de escaleras jerarquías nos tiene inmersos en un confuso panorama en el que cuesta precisar las que aún nos faltan y las que hay que destruir.

Ahogados entre síntomas y sarpullidos en libre circulación, nos estamos convirtiendo en una sociedad agotada que sigue sin comprender que correlación no implica causalidad. Que no hay Asterix ni poción mágica que nos ahorre el proceso de fallo sistemático para ir corrigiendo errores e introducir variaciones.

En medio de tanta oleada de conocimiento de salón se agradecen esas píldoras, ordenadas o en forma de dardo,  que incitan al silencio y a la reflexión. Pensar en el zoquete que todos llevamos dentro es tan necesario como tranquilizador porque como dice Pennac en El mal de la escuela: “nunca es demasiado tarde para, volver a empezar de cero”. Provechosa lectura cuya recomendación, y recordatorio, agradezco enormemente.

¡Ah!, los defensores de una norma, sea esta la que sea: norma cultural, norma familiar, norma de empresa, norma política, norma religiosa, norma de clan, de club, de pandilla, de barrio, norma de salud, norma de músculo o norma de cerebro…

La esperanza no es suficiente para librarse de la tiranía de la normalidad, es necesario revisar los códigos, que ya no dominamos sino que nos dominan. Y no viene mal un repaso a la(s) escalera(s) de la(s) ideología(s), porque parece que llevamos tiempo sumergidos en el cretinismo.

(duración del vídeo 2:17 m.)

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16 Responses to Escaleras

  1. Iago 11 octubre, 2012 at 18:37 #

    Graciosamente pones la guinda con una peli (QUE VIMOS EN LOS CHAPLIN) que en un punto se autocomplementa sin que lo cites con parte de lo que comentas, que vendría siendo la existencia de un título previo, El Declive del Imperio Americano, que en clave fílmica equivaldría a poder disponer de la experiencia como algo revisable para poder cuestionar más (y mejor) la evolución de los argumentos. O la involución, que es lo que probablemente Denys Arcand quería subrayar al volver sobre los mismos personajes. Que también es cierto que este señor resulta demasiado peculiar en sus propuestas como para no poder poner en valor sus películas como artefactos argumentativos en términos generales, pero estas dos desde luego que dan una visión maravillosa de este juego de miradas.

    No quiero despedirme sin mencionar Antes del Amanecer y Antes del Atardecer, que también juegan con esta posibilidad de revisitar el pasado desde una cierta postura analítica, pero también considero necesario mencionar la serie de El Vengador Tóxico. Y lo digo muy en serio!

    • Isabel Iglesias 11 octubre, 2012 at 21:09 #

      Sí, ¡que nostalgia! Aquellos tiempos en los que teníamos el cine debajo de casa (no había que ir a centros comerciales) y clausurábamos el fin de semana con sesión y tertulia… 🙂 🙁

      Cierto, a veces poder revisar la experiencia previa nos muestra la involución, lo que implica dar algunos pasos más atrás todavía. Y vaya frasecita a continuación: “este señor resulta demasiado peculiar en sus propuestas como para no poder poner en valor sus películas como artefactos argumentativos en términos generales, pero estas dos desde luego que dan una visión maravillosa de este juego de miradas”. Una va elevando el nivel pero seguirte a veces es para nota.

      Con “Antes del Amanecer” y “Antes del Atardecer” tengo una visión a contracorriente. Las vi en orden inverso y casi, casi me sobra la primera lo que traducido viene a confirmar la excepción de la regla: a veces segundas partes superan al original.

      Sobre el Vengador Tóxico sólo puedo hablar de la única que he visto (y me gustó) así que será mejor que retomes el hilo en tu blog y nos ilustres sobre por qué hay que tenerla en cuenta 😉

  2. Goio Borge 12 octubre, 2012 at 0:18 #

    esto de leerte tanto a veces hace que me olvide de lo bien que lo haces, leñe! Qué estupendo post!

    que la ‘correlación no implica causalidad’ me ha recordado el tema estrella de la semana: que la educación crea… nacionalistas, esa búsqueda de causas en la educación que cuando menos es resbaladiza. Según eso mismo que oíamos hace años, la educación creaba terroristas en el País Vasco, y sin embargo va el terrorismo y se acaba cuando más gente educada para ello debía haber. Uno diría que ni siquiera el franquismo triunfó en crear tanto nacionalista. Les das dos elecciones a todo un régimen educado bajo la escuela nacional, y te votan a un rojo. Coño con el pueblo, qué raro es!

    no me puedo resistir, dado que hablamos de escaleras de babel que nos llevan hasta los dioses, a mencionar la primera película de denys arcand, jesús de montreal, que vi hace mucho y ya tengo olvidada, pero de la que guardo un excelente recuerdo (a veces pienso que podría decir esto mismo del mismísimo jesucristo…)

    • Isabel Iglesias 12 octubre, 2012 at 9:13 #

      Vaya, viniendo de ti es un orgullo. Muchas gracias Goio!! 🙂

      El tema estrella de la semana es tan indignante como estúpido. Otra burbuja más en la que lo auténticamente preocupante es el por qué y el para qué. Es decir, por qué ahora y que es lo que se está jugando de verdad. La ironía de tus palabras lo expresa a la perfección y mucho mejor aún tu reciente colaboración Las consecuencias del menosprecio a la cultura. Como te decía el otro día, es uno de esos temas que guardo para nuestra próxima tertulia.

      Todo lo que está ocurriendo es tan esperpéntico que estoy convencida de que la sinrazón es otra. Demasiado ingenuo pensar que es “simplemente” estupidez, da miedo pensar en cómo se trabaja el “largo plazo”

      Iago también me ha hablado de Jesús de Montreal pero no la he visto. Me quedo con vuestras apreciaciones.

      Abrazos!!

  3. Juana 13 octubre, 2012 at 17:36 #

    Pienso amigos, que en el cretinismo, no se puede caer más bajo ….

    Es que unos hermosos ojos negros que te miran profundamente …. son capaces de hacerte decir infinitas tonterias, para mi que nada que ver con la ideología jajajajaja

    • Isabel Iglesias 14 octubre, 2012 at 10:08 #

      Pues igual lo del cretinismo es una buena noticia, si no se puede caer más bajo sólo queda empezar a subir…

      Y es que unos hermosos ojos negros, si encima te miran profundamente, es una de esas fugacidades que se recuerdan de por vida 🙂

  4. Daniel 14 octubre, 2012 at 18:06 #

    Me quedo con el enlace hacia la tiranía de la normalidad y con la ironía de Goio, ya habitual. Y como siempre, haciendo de abogado del diablo: es que la normalidad, si se quiere, el cretinismo, es funcional! La normalidad nos ahorra tiempo y aumenta la rapidez de respuesta, nos permite relacionarnos en parámetros cómodos, conocidos, cotidianos y por tanto seguros. Esto no quiere decir que esa norma (y este es el mismo discurso que ya he usado para los prejuicios) no cambien a lo largo de las décadas, por suerte que van cambiando…pero es imposible manejar individualidades cuando cada grupo se ajusta a sus normas. Y se da el caso de grupos que intentan “normalizar” conductas o situaciones: se ve esta norma como algo a lo que aspirar… siempre que la norma no sea impuesta, claro. Dudo que haya gente que se quiera “españolizar” de motu proprio…
    Un abrazo (mi abandono virtual es falta de tiempo real, lo juro. Vuelvo a partir del 25)

    • Isabel Iglesias 14 octubre, 2012 at 20:15 #

      Es funcional!!! Menos mal que ya adviertes de tu interpretación de abogado del diablo, porque ya vemos a dónde nos va llevando lo funcional… que parece que no funciona tanto. Tal vez a tener que soportar ¿la úlcera de los otros? 😉

      Por otra parte ya que me das pie (sabes que me gusta el debate) ¿somos grupos? ¿y homogéneos? Hace tiempo que se habla (y supuestamente aceptamos) eso de los procesos dinámicos en los que las fronteras se difuminan permitiéndonos mover en estos tiempos líquidos. Y sabes que me atraen especialmente las fronteras y los espacios intermedios, igual es porque me permite suavizar la claustrofobia que me produce el gueto.

      En fin, que “normalizar” es una palabra que me da escalofríos, me suena a dictadura en todos los sentidos. Creo que está bien la tendencia a dibujar patrones (pero a lápiz, que así se pueden corregir) y a establecer sistemas, que no es lo mismo que metodologías que tienden a encasillarse en la rigidez por olvidar que se necesita revisar y cuestionar el objetivo que las justifica. Y ya que lo comentas, no sé yo cómo se puede españolizar un estado plural porque ¿no quedamos en que eso éramos?

      Estupendo si vuelves a tener más presencia virtual pero ya sabes que por aquí te tenemos igualmente presente. Se me van acumulando tantos correos pendientes que creo que un día agarraré el teléfono para que nos pongamos al día.

      Un abrazo moreno guapo!

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