En-clave de esperanza

Hablar, prohibir, legislar…

Si lo que buscamos son soluciones la palabra «en-clave», con o sin guión, no sirve. Hablar o pensar en clave se refiere a  signos y reglas convenidas y hablar de enclave, a un espacio (de)limitado por lo establecido. Y el futuro, creo, tiene sus propias no-reglas.

Constatamos realidades en busca de caminos y hay excelentes profesionales que afrontan con honesta autocrítica las encrucijadas, pero seguimos empeñados en reemplazar la esperanza por las expectativas, en diseñar estanterías de conocimientos en vez de entender en qué consiste el aprendizaje. Nos encanta Ken Robinson pero insistimos en comprimir al futuro en burbujas cuyo final es previsible: explotan.

Puedo aceptar, que no entender, que a muchas personas esta debacle las pillara desprevenidas, pero es hora de sumar  en vez aguantar lamentos desgarrados de quienes en 2010 todavía jugaban a ser dioses. Y es que la realidad parece no ser suficiente para abofetearnos el costumbrismo y la pereza. Por eso tengo que estar de acuerdo con mi amigo cuando habla de decepción sobre la decepción con aliño quincemista:

… revisar el presente criticando un fenómeno industrial en las mismas claves de una era derrumbada sólo conduce a las mismas soluciones de pensamiento industrial que ya no funcionan ni sirven siquiera para los más elevados objetivos ideológicos de la crítica al capitalismo de esa era.

La recreación de Margin Call no es pasado sino una pauta que no queremos abandonar. Hay muchas personas ocupadas en construir pero, la mayoría, sigue prefiriendo aplausos en vez de motivos. Pues los que siguen, no tienen desperdicio (1:49 m.)

, , , ,

30 Responses to En-clave de esperanza

  1. Bianka Hajdu 3 julio, 2012 at 15:59 #

    Nos encanta Ken Robinson pero insistimos en comprimir al futuro en burbujas cuyo final es previsible: explotan.

    ¡Qué bien dicho!

    • Isabel Iglesias 4 julio, 2012 at 11:55 #

      Tu post, el que enlazo aquí empieza diciendo:

      Recuerdo que, siendo niño, a veces me quejaba ante los adultos de que me aburría. Al cuidar niños yo, también lo vi del lado opuesto y, efectivamente, los niños se quejaban de que se aburrían. Ahora bien, hace muchísimos años que yo me aburrí la última vez. De hecho, no recuerdo cuándo. Creo estar en lo cierto al afirmar que cuando dejé de esperar que otros me sacaran del aburrimiento y empecé a preguntarme a mí misma ¿qué hago?, el aburrimiento desapareció por completo de mi vida. El aprendizaje y el aburrimiento son mutuamente excluyentes. Sólo aprendemos si algo es relevante y tiene sentido. A falta de cosas que percibamos como relevantes y con sentido en nuestro entorno sentimos, por tanto, aburrimiento.

      Bianka, como bien dices, y demuestras, no podemos esperar a que «alguien» cambie las cosas, todos tenemos que ser arte y parte. Hablar menos y hacer más.

      Gracias!!! 🙂

    • Michel Godin 6 julio, 2012 at 1:34 #

      Ups llego tarde a los comentarios, pero me hago eco de lo que mismo que comenta Bianka, que bien te quedó esa frase. Las burbujas, como los cohetes, explotan o estallan! 🙂

      «la mayoría, sigue prefiriendo aplausos en vez de motivos» Y sobre esto, no sabés como me siento de identificado con la forma de diagnosticarlo. Me pasa con una legión de ‘jovenes periodistas’ que pululan acá. No se si la mayoría puede, pero sí quiere: sus 15 minutos de fama.

      Mientras, otros, con perfil bajo, pueden hacer mucho más. Claro, lejos de los flashes y las luces de neón. Que no las necesitamos para el autoestima.

      • Isabel Iglesias 14 julio, 2012 at 11:30 #

        Oh Michel… se había colado tu comentario en la carpeta de spam ¡Disculpa!

        Odiosa querencia que padecemos por lo de los 15 minutos de fama, ¡es insufrible! Con tanto fuego fatuo, se diría que la putrefacción nos invade pero, como tu dices, hay mucho talento y mucho trabajo al margen de las luces de neón. Quedémonos con eso.

        Lo que me asusta es la forma en que machacamos a nuestro futuro. La foto del post muestra una pequeña piscina artificial en un centro comercial. Es decir, en vez de estimular el espíritu de libertad, de aventura, de indagación, enceramos a los niños… por triplicado: centro comercial-piscina-burbujas. Enseñándoles a matar el tiempo en vez de exprimirlo. 😛

        Mejor seguir #cazandomamuts. Gracias Michel! 🙂

  2. rfc 3 julio, 2012 at 21:19 #

    Coincido con la comentarista anterior, muy cierto.
    El discurso del vídeo casi te diría que lo hecho de menos. Antes los políticos aún nos decían cosas parecidas pero ahora con tanto ERE ya ni se molestan. Por cierto que esa película la vi hace tiempo y me había gustado mucho. Ahora que lo dices, mucho no hemos avanzado, no.

    • Isabel Iglesias 4 julio, 2012 at 12:01 #

      Supongo que te refieres a que antes aún daban palmaditas en la espalda, aunque no significara nada, y ahora ya ni eso. ¿Patético, verdad?

      La película no tiene desperdicio. Gracias rfc. Un abrazo!

  3. Juana 3 julio, 2012 at 21:31 #

    Es que somos muy contradictorios …. no empeñamos en hacer que nuestros hijos sean seres buenos y obedientes para que luego sean «emprendedores» y, eso es imposible …. nos empeñamos en controlarlos y luego queremos que sean responsables y, eso es imposible …. puedo seguir ….
    Mi hija es rebelde, contestona, crítica …. y me siento orgullosa de ello …. eso si, todo eso lo primero lo es en casa y con nosotros …. hay que aguantarlo, pero merece la pena ….

    • Isabel Iglesias 4 julio, 2012 at 13:01 #

      Lo que dices es un dardo de los buenos, Juana: Obedientes y que emprendan, controlados y responsables… ¡Tremenda contradicción la nuestra!

      Creo que tu hija tiene mucha suerte contigo, estoy segura que tu afición al debate y a la reflexión activa ha resultado un caldo de cultivo maravilloso para reforzar su capacidad de observación y crítica. Podemos juntar a tu hija con mi hijo y quedarnos observando (aunque no sé si seríamos capaces de estar calladas)

      Es un orgullo, ¿verdad? ¡Un abrazo! 🙂

  4. Manel [cumClavis] 4 julio, 2012 at 8:08 #

    Desde mi punto de vista, esos nuevos tiempos no requieren tanto de soluciones [eso lo necesitan los tiempos que estamos dejando] como de nuevas interpretaciones. También pienso que, de algún modo, el concepto clave nunca va referido a “algo” [hecho, pensamiento] sino a cómo ha de interpretarse este aspecto en un contexto dado. Metaforicamente, las claves que nos permitían saber qué notas eran las que estaban en el pentagrama hasta hace relativamente poco no son las mismas que nos permite saber cuál es la nota que ocupa la misma altura en el pentagrama actual. El reto, hoy, consiste en averiguar cuáles son estas las nuevas claves para, a partir de ellas [y de si son más o menos graves]componer nuevas melodías y decidir qué instrumentos son los más adecuados para interpretarlas. Este es el reto y para ello se requiere de la capacidad para ver en la clave tan sólo eso, una herramienta que nos permite entender la realidad y no un orden natural e irrevocable.

    Es difícil no estar de acuerdo con tu amigo en que tocar melodías distintas en la misma clave del pasado no nos permite “tansportarnos” a nuevos escenarios, en eso se centra la investigación de no pocos de nosotros.

    • Isabel Iglesias 4 julio, 2012 at 13:15 #

      Ver la clave como una herramienta, igual que las etiquetas. Que raro que estemos de acuerdo, ¿verdad?

      Me gusta mucho el concepto de tu enlace: “transportar” a nuevos escenarios. Lo bueno de esta época es que somos muchos los que estamos ocupados en esa investigación que dices, cada uno en su ámbito. Lo menos bueno es que parece que estamos tan ocupados “haciéndolo posible” que tenemos menos tiempo a contar y parece que sólo saltan al escenario los discursos de siempre.

      ¿Sabes lo que me gusta mucho? Que uses la palabra “reto” 😉 Recuerdo que un día me habías dicho que te sonaba un poco “dura” en medio de mi discurso. Siempre me pareció que somos muy complementarios en nuestros enfoques de trabajo porque para que cada fase sea un nuevo inicio hay que saber combinar el alterar el orden establecido con ir componiendo las nuevas melodías.

      Es una etapa compleja, pero seguro que las nuevas melodías compensarán todos los esfuerzos. Un abrazo!

      • Isabel Iglesias 4 julio, 2012 at 13:51 #

        Igual me ha quedado un poco confusa la redacción así que, por si no se entiende bien añado una aclaración. Con lo de «los discursos de siempre» me refiero a toda esa legión de vendedores de humo que siguen por ahí haciendo poco y hablando mucho.

        Por eso siempre me han gustado especialmente tus post, por la forma en que relatas y compartes lo que haces. Sin duda tienes un talento especial para componer melodías, algo que admiro y de lo que siempre intento aprender. Ya sabes que siempre he dicho que a veces me supera mi propio afán por intervenir.

  5. Paz Domínguez Ara 4 julio, 2012 at 9:00 #

    Excelente reflexión Isabel.

    «pero seguimos empeñados en reemplazar la esperanza por las expectativas, en diseñar estanterías de conocimientos en vez de entender en qué consiste el aprendizaje»

    Como decía un gran amigo :»Queda mucha faena»

    En ocasiones, cada vez más frecuentemente, me da vértigo esa sensación de estar moviéndome en mundos paralelos. Debe ser por mi adicción a películas de ciencia ficción 🙂

    Gracias por la mención. Seguimos.

    Un abrazo

    Paz

    • Isabel Iglesias 4 julio, 2012 at 13:23 #

      ¡Gracias Paz!

      Tu amigo tiene razón (creo que leí el comentario en tu blog), «queda mucha faena», pero con la capacidad de meternos en el barro que tenemos algun@s, empezaremos a ver resultados. 🙂

      Yo también siento ese vértigo, pero creo que es el de empezar a visualizar los caminos posibles. Hubo un tiempo en que pensé que estar entre esos dos mundos paralelos podía llegar a aplastarme pero me voy encontrando con personas como tú y creo que esa franja en la nos movemos se hace cada vez más grande.

      Gracias a ti por el ejemplo de tu trabajo y por la forma en que lo has relatado. Algo que yo aún tengo pendiente, por cierto.

      Un abrazo!

  6. Tamara García 4 julio, 2012 at 9:28 #

    He visto la peli y tiene momentos (uno de ellos es este) que ponen los pelos de punta. Son tan reales y al mismo tiempo tan lejanos (la figura de “semi-dios”, ese ser que tiene la potestad de dicidir por todos, lo que es bueno o malo…).

    Y te hace pensar mucho… es más, te preguntas en que momento uno decide no enterarse y “asumir” las consecuencias mientras las cosas vayan bien…

    • Isabel Iglesias 4 julio, 2012 at 13:27 #

      Buena reflexión Tamara: «en que momento uno decide no enterarse y “asumir” las consecuencias mientras las cosas vayan bien»

      Hay otro momentazo que también había capturado pero no lo usé de momento, el de la conversación que tienen en el coche y lo llamé autojustificación. Hay que ver la capacidad que tenemos para el cortoplacismo.

      ¿Sabes lo que más me molesta? No tanto esos semidioses que nos manipulan sino el hecho de que nos dejemos. Nunca entendí como alguien con un látigo podía manejar las voluntades de tantas personas. 🙂

      • Manel [cumClavis] 4 julio, 2012 at 21:24 #

        No voy a entrar en la moralidad de un banco que está a punto de palmarla porque tengo mis dudas [ya de pequeño] que este tipo de moralidades, de existir, estén a la altura de mi sistema comprensivo.

        Vi esa película cuando la estrenaron y, la verdad, me pareció que era más o menos un desembarco en Normandía pero en versión New York. El papel interpretado por Kevin Spacey es difícil ya que está en medio de un consejero delegado [Jeremy Irons] y un equipo de brokers a los que habrá de sacrificar en pro de “la empresa”. Todo está en peligro, no hay tiempo para conciliar intereses, las decisiones se toman verticalmente y se decide que se ha de morir matando.

        Recuerdo que fui cambiando de opinión respecto del personaje interpretado por Kevin Spacey a lo largo de la película ya que al principio me pareció un perfecto gilipollas [con perrito y todo] hasta que, en otra escena distinta de la que pones, reúne a todo el equipo y les dice literalmente que traicionen a sus clientes y que se suiciden como profesionales por la empresa a cambio de un importante incentivo. No engaña, da la cara, habla claro y no esconde nada.

        Pensé que a pesar de los valores de la fauna que habitaba aquella empresa [hay un ingeniero que deja de hacer lo que le gusta (puentes) por dinero, ¿te acuerdas?] tenía una capacidad de liderazgo indiscutible y me pareció que la fuente de ésta se hallaba en su experiencia y en la duda ética que siempre atenazaba sus decisiones. Hay otra escena en la que al final le plantea al superjefe su opinión y el porqué de su decisión de rendirse al sistema. Personalmente me pareció #conunpar.

        Vaya, que a mí no me hubiera importado conocerle 😉 No me creo a los héroes y no entiendo a los suicidas.

        • Isabel Iglesias 5 julio, 2012 at 9:10 #

          ¡Magnífica esa escena da Mary Poppins! Que derroche de argumentaciones para que el muchacho invirtiera sus dos peniques: “el momento es bueno aprovecha la oportunidad” “mientras resista la banca inglesa, Inglaterra resistirá”
          Ya es casualidad, fue una de las películas que llevaba en mi disco duro cuando estuve de ruta por el norte hace poco.

          El personaje de Kevin Spacey creo que es muy representativo de todo lo que está ocurriendo. Odioso, sí, cuando empieza hablando del perrito (justo el momento anterior a la captura que yo puse aquí) pero crece de una forma increíble en el desarrollo de los hechos. Entre él, el ingeniero que dejó de hacer puentes que fue quien empezó a descubrir el petate y el joven que termina el descubrimiento, dibujan todo ese enorme espacio que dices, el que va entre los héroes y los suicidas.

          La primera vez que la vi me había gustado pero ha sido el paso del tiempo, sobre todo por esta parálisis que continúa, lo que me ha hecho recuperarla. Esa forma en que todos estamos atrapados y nos llevan a decisiones que no quisiéramos porque “no parecía que hubiera otra salida”, “nunca la hay” (otro maravilloso diálogo entre el ingeniero cuando vuelve para estar calladito mientras estalla la bomba y su antigua jefa, Demi Moore).

          Me llama la atención tu apreciación sobre el ingeniero que dejó los puentes: “tenía una capacidad de liderazgo indiscutible y me pareció que la fuente de ésta se hallaba en su experiencia y en la duda ética que siempre atenazaba sus decisiones”. La duda ética que siempre atenazaba sus decisiones…. ¿ves por que me gustan tus enfoques y reflexiones?

  7. marta 6 julio, 2012 at 1:04 #

    Miro mis uñas mientras tecleo y me acompaña la sonrisa. Cada una de ellas es, en sí misma, una obra de arte abstracto única en el mundo. Me las pintó el otro día mi duende de tres años y repetiremos, sin duda, con otras formas, otros colores.

    Intentaré, por encima de todo, inculcarle el deseo de jugar con el barro, de mancharse y disfrutar, aunque luego toque limpiar. Hay niños que no se aburren. Enseguida surge alguien con algo que les resuelva el aburrimiento. Yo veo el aburrimiento como un catalizador de la imaginación. Es en ese momento en el que pueden empezar a pensar qué pueden hacer ellos y, sobre todo, cómo hacerlo. El duende de 5 años hoy ha convertido hierba, frutales y arbustos en una selva en toda regla, se ha fabricado unos prismáticos y una escopeta con maderas viejas y hasta ha lanzado un par de dardos a un leopardo para curarle no sé qué mal.
    Algo estamos haciendo bien.

    Me acompaña la sonrisa.

    Me quedo con los planes de aprendizaje informal, con los abrazos llenos de entusiasmo, con la faena que queda, con la música que nos trae nuevas melodías, con las personas que están detrás, al fin.

    Comprimir el futuro en burbujas es tremendo, exploten o no, las burbujas no conversan.

    Mi aplauso para todos los que construis con motivo, me llenáis de eXperanza, en clave de sol, una esperanza con grandes expectativas.

    Un abrazo, Isabel, entre todos me habéis hecho subir un par de semitonos.

    • Isabel Iglesias 6 julio, 2012 at 9:25 #

      Arte en las manos para seguir haciendo arte, eres afortunada Marta 🙂

      Tu comentario me ha transportado a una época anterior, en la que mi hijo y yo construíamos mundos paralelos a modo de un gran campo de aventuras. Nos daba igual que se tratara de hacer la compra o de afrontar el des-orden que durante la semana se nos iba acumulando, la frase era: toca zafarrancho de combate. O en la cocina, donde entre prisas y tarteras fuimos estableciendo nuestros principales guiños conversacionales y los mecanismos para reconducir problemas, disfrutar el presente y diseñar futuros.

      Cuando yo leía o estudiaba (en la alfombra sobre un cojín gigante) yo era parte del campo de batalla, o el castillo, y tenía que procurar no moverme demasiado, o pedirle permiso cuando necesitaba tomar notas para no alterar el curso de su historia. Y cuando me iba a los exámenes me tenía que llevar alguno de los súper héroes a modo de talismán 😉 Supongo que eso contribuyó a esta forma mía golosa, intensa, de aprender, Y, probablemente, un tanto desordenada.

      Tu hijo se construyó una selva para ir a salvar leopardos, ¿no es maravilloso? ¿A quién saldrá? Parece que el aburrimiento nunca será su problema 🙂

      Gracias Marta. Un abrazo fuerte!

  8. Carla 6 julio, 2012 at 11:40 #

    Querida Isabel:
    De «quienes en 2010 todavía jugaban a ser dioses», quedan muchos. Y, lo peor, seguirán siendo dioses. Y aclaro mis palabras: por más que nos fastidie, y simplificando mucho, quienes crearon esta crisis (léase, los bancos), son, al final, los beneficiarios de la misma.
    ¿Las reglas han cambiado? Para la mayoría, sí. Pero para los bancos, no. Siguen funcionando con el criterio subvencionista de papá estado. Y, si no, que levante la mano el primero al que le hayan inyectado en su empresa 23.000 millones de euros.
    Los que «hacemos», está claro que acabaremos triunfando sobre los que «dicen pero no hacen» (supongo que los de tus estanterías…). Pero para «hacer», en el camino nos encontraremos siempre a los que «destruyen» (los bancos, insisto).
    ¿No es contradictorio hablar de que las reglas del juego han cambiado, que lo que valía ayer ya no vale hoy, que estamos en un mundo diferente, y que, al mismo tiempo, se siga alimentando al monstruo del anterior sistema? ¿Se puede atajar una gangrena sin combatir la infección, a base sólo de cortar la pierna, pero dejando el resto del cuerpo para que se lo coma? Honestamente, creo que NO

    • Isabel Iglesias 7 julio, 2012 at 11:06 #

      Umm, Carla, sabía que si te parabas en ese enlace no ibas a quedar callada 😉

      Los que «decían en 2010», son los mismos de los que tú renegabas cuando grabamos nuestro Conversando con, ¿te acuerdas?

      «“En el periodismo pasa como en todo, el ser cortoplazista nunca vale la pena” Y yo reflejaba tus palabras diciendo: «No gusta del titular fácil ni de los gratuitos juicios de valor tan al uso. El periodismo es información, algo que en la profesión parece haber caído en el olvido»

      Los bancos son el instrumento de los que de verdad juegan al monopoly con nuestras vidas (muy pocos pero con muuuucho poder, a la vista está) por eso las reglas siguen siendo las mismas. Todo esto no cambiará desde el sistema, sino desde la periferia. Por eso no podemos aplicar claves, porque están por descubrir. ¿No le estas haciendo tú misma con los nuevos retos? Te estás reinventando desde la profesión que adoras, pero ya fuera de ataduras de quienes imponen las reglas. Y lo vas a disfrutar muchísimo, ya se está viendo 😉

      • Carla 8 julio, 2012 at 13:11 #

        Ya se está viendo… Pero el cupón no me tocó 😀

  9. Goio Borge 7 julio, 2012 at 23:14 #

    Margin Call era inquietante y creo que un motivo es que posiblemente los protagonistas reflejaban arquetipos que se sentían identificados, y no sólo eso, que comprendían lo que veían en pantalla. Discrepo algo de la visión positiva de Manel sobre el personaje de Kevin Spacey, porque aunque coincido respecto a la escena en que pide a la organización que se suicide, creo que un fontanero de ese tipo no le replica al gran jefe en esa escena final cuando Jeremy Irons se está comiendo un filete (o sea, se está cepillando definitivamente el banco).

    Me hace gracia encontrarme con la peli en esta entrada. El otro día hablaba con mi novio de películas como estas, que reflejan y casi únicamente parecen posibles en universos puramente masculinos. Incluso el personaje femenino de esta película refleja por así decir el modo masculino de aceptar a las mujeres que hacen negocios o entran en la dirección de corporaciones así (otras películas que admitirían este juicio son Origen o El topo). Sé que es una discusión tonta o imposible, pero, ¿no parecen un conjunto de muchachos que han salido de juerga, que están ahí con sus cositas del banco y los negocios porque… porque hay que jugar a algo?

    • Isabel Iglesias 8 julio, 2012 at 11:28 #

      Sonrío cuando introduces la palabra «inquietante» en un comentario porque suele anticipar un enfoque jugoso (como aquí y aquí).

      Esa contradicción que destacas en el personaje de Kevin Space es una muestra del proceso que necesitamos para relatarnos la vida de forma que las consecuencias de los propios actos, por acción o por omisión, no nos atropellen. Su intervención cuando pide a organización que sea actora del suicidio es unas horas después de la que yo pongo en la captura del vídeo (y justo antes estaba hablando del dinero que llevaba gastado con su perro).

      La no-reacción del jefe, que continúa comiendo tranquilamente su filete, indica que ya esperaba este tipo de reacción, una especie de teatro para acallar conciencias porque, al fin, todo el mundo siguió el plan previsto. El poder tiene muy bien controlado el amplio espectro que va de los héroes a los suicidas.

      Respecto a lo de los universos masculinos, pues no creo que sea una discusión tonta, me hubiera gustado participar 🙂 Creo que reflejan las realidades de los pasillos del poder así que, teniendo en cuenta los efectos que estamos viviendo, acabará por cuestionarse a sí mismo. Lo malo es que el cine se encuentra cómodo replicando tópicos. Lo planteaba en el libro de las Empresarias Xubiladas, hay como un manto opaco que se empeña en mantener oculta la relación que las mujeres hemos tenido, y tenemos, con el dinero, con la capacidad para generarlo. Hay mucho universo real que demuestra lo contrario a los tópicos, pero no se cuenta.

      Empecé a ver El topo pero la he tenido que reservar porque ahora se me hace lenta, y lo que necesito de una película en este momento es que me absorba para poder vaciar mi cabeza. O igual es lo que tú dices, que ya me aburre ese enfoque de “un conjunto de muchachos con sus juegos”.

      Lo dicho, me encanta cuando empiezas con la palabra “inquietante” 😉

  10. Andrés 9 julio, 2012 at 19:09 #

    Bueno, veo que seguimos con los matices léxicos, y… ¡me gusta! Cuánto cambia el sentido un pequeño guión, desde luego. Me ha encantado la charla de Kevin Spacey: sin lamentos, sin analizar el porqué, sino viendo la oportunidad. Un abrazo, A. (PS/ Y gracias por tu comentario en mi post «El nuevo arquitecto»).

    • Isabel Iglesias 10 julio, 2012 at 9:12 #

      Yo me he anotado esta frase de tu último post: «no caer en la tentación fácil de que la estética emborrone a la ética».

      Aunque la aplicabas a tu profesión, de alguna manera somos arquitectos de nuestras vidas, de nuestras sociedades. Vale que ahora no podemos pararnos en lamentaciones pero sería bueno tenerla muy presente cuando empecemos a remontar.

      Un abrazo Andrés 🙂

  11. Andrés 15 julio, 2012 at 23:49 #

    Isabel,

    este fin de semana he visto por fin Margin Call, y he tenido que volver aquí para puntualizar que mi comentario en este hilo estaba hecho con ignorancia del contexto, y podía parecer de un condescendiente con el personaje de Spacey que no volvería a suscribir tras ver la peli; algo parecido me pasó con otro comentario a raíz de Amando de Miguel en tu blog. Por ell, mis disculpas. En cualquier caso, sigo pensando que el personaje de Sam es el verdadero protagonista del filme, y es el único que se plantea dilemas morales de verdad. saludos, AM.

    • Isabel Iglesias 16 julio, 2012 at 17:26 #

      Pues fíjate Andrés que tu comentario anterior añadía un matiz interesante, de hecho así lo interpreté, en el sentido de que un discurso de lamentaciones, cuando hay que seguir adelante, poco añade. Es decir, no ganas nada bloqueando a los que tienen que seguir, otra cosa es lo que tu debas/puedas hacer donde corresponde. Y en este caso se ve que lo intenta.

      Lo cierto es que son situaciones duras y poco fáciles. Desde fuera es fácil juzgar pero hay que estar ahí para saber lo que la situación permite. Somos humanos, la grandeza está en la distancia que comenta más arriba Manel, la que va de los héroes y a los suicidas.

      De todas formas, siguiendo las reflexiones de tu blog, no hay lugar a dudas de la profundidad de tus análisis y reflexiones.

      U abrazo! 🙂

Trackbacks/Pingbacks

  1. En-clave de esperanza | IG - 3 julio, 2012

    […] Publicación original: enPalabras […]

  2. Anotaciones para nuevas realidades (V): Escala, irresponsabilidad e incentivos | IG - 17 mayo, 2013

    […] empeño en reemplazar la esperanza por las expectativas  y en comprimir al futuro en burbujas sólo puede tener un final previsible: explotan. El forzado […]

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies