El ruido de su cerebro [casi real]

 

 La taladradora había empezado con retraso, lo habitual era a las ocho y cuarto de la mañana pero hoy tardaron bastante más. Durante un rato, convencida de que sus plegarias habían sido escuchadas, alargó el tiempo en cama y cerró de nuevo los ojos. A fin de cuentas estaba de vacaciones.

Se acordó de sus primeras noches en esa casa, del silencio del edificio, de su calidez… Y sonrió al recordar la mañana en que la vecina les llamó la atención por tener la radio puesta… ¡a las nueve menos cuarto! Ahora se llevaban bien pero aquel no había sido un buen principio, a fin de cuentas, sus hijos marchaban a esa hora para el colegio.

Lo cierto es que este mundo loco tenía horarios sin sentido. Imposible hacer compras antes de las diez, pero ahí estaban las obras, taladrando cerebros y sueños a horas indecentes.

Pero la falsa tregua duró poco, el ruido perforó el aire siguiendo su extraño ritual: cinco minutos y parada. Se levantó y se acercó a la ventana. Llevaban ya un mes y poco habían avanzado, el terreno limpio y poco más. Solo había dos máquinas, si seguían así el martirio se haría eterno.

Dejó resbalar los ojos hacia el horizonte pensando cuanto tiempo le quedaría para disfrutar de esa vista tan particular. El nuevo edificio cogería la altura del más alto, sin duda, así que ya no podría escaparse a las nubes con las gaviotas que normalmente la acompañaban cuando estaba ante el ordenador. En realidad la vivienda hacía esquina y le sobraban ventanas desde las que disfrutar. Y esta intensidad de luz tras la pantalla… sus ojos agradecerían un cambio.

Lo cierto es que poco se iba a enterar, las vacaciones eran cortas y su horario de trabajo interminable. Pero el asqueroso polvillo y desayunar con ese sonido infernal… Bastante tenía con acallar su propio ruido interno.

5 Responses to El ruido de su cerebro [casi real]

  1. manel 8 agosto, 2011 at 16:30 #

    Algo en esta magnífica narración indica que, de alguna manera, siempre ha de haber un sonido [o ruido] que nos ocupe. Hasta el mismo silencio lo transformamos en una suerte de tenue zumbido como si la permanencia constante de una onda sónica fuera uno de los indicadores de estar vivo. A veces me ha parecido que un sonido/ruido exterior molesta menos o se soporta mejor a falta de un discurso interno y no cabe duda que el discurso interno demande concentración y que, por ello, intentemos amortiguar cualquier otro ruido que camufle las voces y nos impida seguir la conversación con nosotr@s mism@s.
    Esta escucha interior, cuando es desmedida me planeta si realmente es un mecanismo de defensa ante el tremendo desinterés que puede tener la realidad más inmediata y si, realmente, es la manera más sencilla de transformarla…algo dice que verter demasiado interés en nuestra propia conversación es un síntoma del escaso atractivo que mientras tanto tiene aquello que discurre a nuestro alrededor…Aunque, ¡eso sí!, en el caso del post, la encuentro mucho más llevadera que el insoportable y vacío ostinato de la taladradora 🙂

  2. Isabel 8 agosto, 2011 at 18:36 #

    Manel, creo que debemos hacer equipo, yo escribo sentimientos y tú los interpretas y los usas como ejemplos, ¿hace? ¡No se nota nada en qué eres experto! 🙂

    La verdad es que me siento reconocida en lo que dices del discurso interno y de la necesidad de amortiguar ruidos que nos impiden seguir la conversación propia. Imagino que cada mirada percibe hechos y circunstancias diferentes o, incluso, que es el propio discurso interno el que dirige la mirada.

    Y le daré una vuelta a lo del desinterés por la realidad inmediata. Aunque también puede ser que lo que discurre por nuestro interior sea auténticamente apasionante. Lo que me encanta es la forma en que tiendes buscar y describir “mecanismos” (repito, no se nota nada cual es tu trabajo)

    Voy a tener que analizar estos “casi real” que se escurren de mi cabeza al papel, no vaya a ser que de “casi” tengan menos de lo que yo creo. Por cierto, he tenido que buscar el significado de ostinato. Dejo aquí el enlace por si a alguien más le ocurre.

    Y aprovecho para decir (así como quien no quiere la cosa) que se echó de menos tu opinión en el post anterior hablando de proyectos participativos. Por decirlo que no quede.

    Muchas gracias por tu opinión y… por tu interpretación 🙂

  3. Goio Borge 8 agosto, 2011 at 21:24 #

    y ya que estamos…

    http://musicamedievalyrenacentista.blogspot.com/2009/01/ostinato-hesperion-xxi-jordi-savall.html

    di que tener ete ruido en la cabeza apetece más que una taladradora, eso sí!

  4. Isabel 9 agosto, 2011 at 8:09 #

    «Aprendiendo con Goio» 🙂

Trackbacks/Pingbacks

  1. El ruido de su cerebro [casi real] | IG - 8 agosto, 2011

    […] Publicación original: enPalabras […]

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies