Martillo y cincel

Me gustan las herramientas

Me refiero a los destornilladores, taladro, martillo…. Incluso me gusta tener los tornillos clasificados, igual un día encuentro el que parece que me falta.

Empieza a ser acuciante la necesidad de perderme un rato en una ferretería de las de toda la vida, porque aún existen ¿no? Pareciera que el mundo de las herramientas se reduce a lo tecnológico, a la gestión o al marketing, por echar mano de las que más suenan.

Entre tanto taller de casi todo, no encuentro nada apetecible sobre la observación y la reflexión, porque no me estoy refiriendo a evadirse del mundo sino todo lo contrario. Tal vez es que mi balanceo neuronal necesita un equilibrio, un poco de barro para modelar, algunas cuestiones básicas por resolver resolver algunas cuestiones básicas. ¡Otra vez intelectualizando…!

Quizá me (nos) sobran conversaciones y me (nos) falta conversación y observo que este es un lamento creciente. Para quien quiera escuchar, claro. Y no es fácil con tanto ruido. Para tener algo que decir, en algún momento, hay que parar.

Mi mejor momento de la semana es el viernes a última hora, cuando el cansancio sonríe, ante la perspectiva de dos días de terapia casera en los que lecturas y silencios me ayudan a reparar los cortocircuitos de la hiperactividad. Libros iniciados, y a veces postergados por otros que se cuelan, mis clásicos con sus reflexiones, los nuevos referentes y sus recomendaciones, las sorpresas esperadas.

A veces dudo si publicar estos post chiquititos que se me cuelan últimamente. O si debería tener otro blog donde conversar en alto conmigo misma. Es curioso que aparezcan ahora, cuando he de emplear tantas palabras en alguno de nuestro proyectos y los minutos protestan.

La lógica superficial dice que debería ocuparme más de otras cuestiones y dejar de ser una mal-educada perezosa pero, en esto, lo de la causa y la consecuencia siempre me ha resultado confuso. Así que, cansada pero ilusionada, me propongo avanzar un poco más es algunas cuestiones básicas para poder seguir compartiendo sonrisas y reservando conversaciones de las que me gustan.

El ordenador merece un descanso y yo un cambio de herramientas. Tal vez no martillo y cincel, pero si algo cotidiano antes de que se me suicide la intendencia. Es mi forma de encontrar caminos con luz.

,

8 Responses to Martillo y cincel

  1. cumclavis 26 marzo, 2011 at 17:35 #

    Deberías dejar esos post chiquititos así como los otros, bien a la vista para que algunos podamos disfrutarlos en el día de la semana que cada uno decida como tu viernes. Aunque sea simplemente para contribuir a refugiarnos con tus ideas de este ruido al que te refieres.

    Este post parece como estas “bolitas de colores ensartadas en un collar”, gracias por tejer y tejerme entre estas otras páginas…

    Magnífico lugar las ferreterías y gran invento para codiciar la utilidad por sí misma.

  2. Isabel 26 marzo, 2011 at 19:37 #

    Manel, me gusta mucho eso de las bolitas de colores ensartadas en un collar. Incluso podríamos leer, por la mezcla de colores y el tamaño de las bolitas, el recorrido de lo posible y lo imposible con su «base de nostalgia con unas gotas de alegría seca».

    Igual hacer collares también forma parte de la capacidad de crear otros mundos.

    Gracias por tus palabras en este post chiquitido 🙂

  3. Francesca 27 marzo, 2011 at 19:42 #

    Me has hecho sentir un poco como Pulgarcito, siguiendo el rastro de migas de pan para regresar a casa.

    Hay mucho ruido ahí fuera, es cierto, por eso nos refugiamos en lugares cálidos, como este… Y aunque tropezamos con mucha gente, acabamos tomándonos siempre la última copa con los mismos…

    Bonito post, Isabel, es un honor estar aquí, ensartada con hilos de oro en este collar tuyo…

    Un abrazo.

  4. Isabel 27 marzo, 2011 at 20:13 #

    Gracias Francesca.

    Supongo que lo de Pulgarcito lo dices por los enlaces. Es que en hay reflexiones hechas con excelentes contribuciones que me gusta citar. Hay miradas de otras personas que a veces te ayudan a encontrarte.

    Eso es lo que me pasa a mí en tu Club de los Domingos. Fíjate que aún no acabó este y ya lo estoy echando de menos

    Gracias por tu visita y tu comentario 🙂

Trackbacks/Pingbacks

  1. Martillo y cincel | IG - 26 marzo, 2011

    […] Publicación original: enPalabras […]

  2. Esa medida… | IG - 7 enero, 2013

    […] de más preguntarse a quien beneficia. Probablemente el nostálgico encanto que despiertan las ferreterías de toda la vida se debe a esta acelerada espiral en la que el tiempo se estrecha en el ansia de acotar, definir y […]

  3. Esa medida… | enPalabras - 7 enero, 2013

    […] de más preguntarse a quien beneficia. Probablemente el nostálgico encanto que despiertan las ferreterías de toda la vida se debe a esta acelerada espiral en la que el tiempo se estrecha en el ansia de acotar, definir y […]

  4. Una impostura, una idea poderosa y una bofetada a la apatía | Proxecto Máscaras | Cine - 4 mayo, 2014

    […] a alguien los caminos? ¿Qué peldaño de las escaleras es el más importante? ¿Qué golpe de martillo y cincel es el responsable de que los sueños vayan surgiendo de la […]

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies