De estadísticas, parias y rellenos

No te cabrees

El reflejo de estudios e informes estadísticos en prensa me provoca. Dependiendo del día (el mío) y el tema de turno, me divierte o cabrea, o incluso las dos cosas simultáneamente. La curiosidad de hoy, por cierto, habla de hijos y matrimonio y un simple repaso de los titulares ya da para nuevos debates y tertulias de pacotilla.

Casi echo de menos aquellos tiempos de escasez o dificultad para acceder a las fuentes de información. Evitaba al menos el tedioso y desesperante proceso de establecer un criterio de calidad entre tanto exceso repetitivo porque los estudios se multiplican, pero pocos cuestionan y mejoran lo existente. Y eso que todo nos lo «explican» con estadísticas.

El dato es, y seguirá siendo, la materia prima de la información, pero a nadie se le ocurre ir a la cantera cuando elige la encimera de la cocina. Sin embargo, así es como nos lo cuentan, con excavadoras y en bloque. Y como no es tan fácil sacar la escultura que lleva dentro, parece lógico que el resultado objetivo sea el de efecto apisonadora: Cuando no tengas una respuesta clara, ofrece muchos datos.

Y conste que no me quejo, analizar y estructurar información es mi trabajo. Y me gusta. Pero es también una debilidad que me asalta cada vez cada vez que la prensa manipula, con inexplicables titulares estadísticos, los temas socialmente sensibles en la agenda mediática. Como los relacionados con las cuestiones de sanidad, la situación sociolingüística y la igualdad.

Un par de ejemplos-perlas recientes hablan de mujeres españolas analfabetos (así, como suena) y de pérdida de hablantes en gallego a medida que cumplen años (¿se referirá a los que se van muriendo?). Los interminables párrafos, sin puntuación y mal redactados, sólo pueden indicar una cosa: que son el castigo para que los parias de la redacción completen la maquetación cuando la actualidad no ofrece mejores alternativas.

Imposible analizar lo que dicen, para eso habría que entenderlo. Y tampoco les culpo porque los rellenos no suelen llevar adornos así que ni un mísero recurso didáctico para facilitar la tarea, la suya y la nuestra. Es decir, que ni siquiera creo que sea caso recomendarles el manual de la UE para escribir con claridad, que tan encendidos debates genera.

Este post, que empecé ayer con algunas ideas vagas, podrá haber arrancado diciendo «son las 10 de la noche del 24 de septiembre de 2010», o exponiendo esta (in)útil información de la siguiente manera:

Tras un riguroso proceso de reflexión, y aplicando la metodología X, se dispone de datos actualizados que permiten confirmar que transcurrido el 91,67% del día correspondiente al 80% del mes situado en novena posición del ranking anual, se puede afirmar que, escrutado el 73,15% de períodos diarios disponibles para 2010, estamos en condiciones de confirmar las conclusiones previstas.

Y partiendo de este dato, el criterio temporal merece ser analizado en profundidad estableciendo para ello un marco de referencia geográfica que permita establecer los parámetros de estudio a fin de obtener los indicadores necesarios para iniciar y desarrollar nuevas reflexiones.

Lo sé, son cuestiones menores que no llevan a ninguna parte, pero me gusta jugar con las herramientas. Quizá la autodefensa para no admitir que los considerados parias somos en realidad el resto, lo que suponen su audiencia.

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