Palomas supersticiosas, petirrojos individualistas y herrerillos innovadores

“... está todo realmente ahí… la inconcebible naturaleza de la Naturaleza”

Me contaban hace poco que las palomas son supersticiosas. Ahora aprendo como ante una misma situación/problema, mientras que el aprendizaje de los petirrojos se pierde en la individualidad de unos pocos, los herrerillos convierten el aprendizaje en innovación.

La esencia de la imaginación es la observación, pero no aprendemos, no somos capaces de aceptar todo lo que está ahí, en la naturaleza. Lo decía Feynman y lo explica de una forma magnífica Pablo Herreros en I+D+i animal

Y es que mi obsesión por la dignidad de las palabras no es mera cuestión estética, sino la necesidad de profundizar, de despojar el concepto de los accesorios y aditivos, de volver a la esencia para poder avanzar. Por eso considero que debemos acotar y definir. ¿Que tipo de innovación necesitamos? ¿En qué tenemos/podemos innovar?.

La rutina y el orden son necesarios para referenciarnos, pero si bien la inmovilidad permanente paraliza, el cambio constante, agota. Corremos tanto, chillamos tanto que probablemente se nos escapa  lo obvio, la potencia de lo simple.

Los animales nos enseñan que la innovación se crea cuando los hallazgos se difunden, y para eso es imprescindible que se transmita el concepto de utilidad percibida, que es importante la situación periférica o central del individuo que inicia el nuevo comportamiento y la compatibilidad con los valores del grupo.

Los animales nos enseñan que la innovación precisa poner el acento en la simplicidad de funcionamiento, en la facilidad para observar sus consecuencias y en la receptividad de la audiencia. La innovación necesita que revisemos comportamientos sociales que encierra otro tipo de mecanismos como la neofobia (rechazo de la novedad) y neofilia (gusto por la novedad), la curiosidad, la flexibilidad del comportamiento, la familiaridad con los elementos y el conocimiento de los procesos sociales.

Maravillosa Naturaleza que nos lo dice todo, lo que podemos hacer, lo que no debemos hacer. Para llegar a la Ciencia, hay que recorrer el camino de la con-ciencia que según nos dice la RAE, es la propiedad del espíritu humano de reconocerse en sus atributos esenciales y en todas las modificaciones que en sí mismo experimenta. Nada más. Y nada menos!

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