«Demasiados pensamientos en la cabeza y no todos útiles»

Creo que Tamara Solano se refería a la «Información útil»

Mientras la bolsa se suicida, el paro se supera a si mismo y acrecentamos los miedos en vez de diseñar soluciones, unas pocas (muy pocas, pero algunas) mentes privilegiadas, parecen tener la clave del secreto que al resto del mundo, empeñado en convertirse en masa, se le escapa.

Y es que, en medio de este caos, la negativa del presidente del país que quiere seguir siendo el más poderoso del planeta a  participar en la cumbre Estados Unidos-UE, supone un golpe inesperado a la vieja Europa que se muestra incapaz de superar su demagogia histórica para empezar de una vez a hacer los deberes».

Pero por más que intentemos politizar internamente la cuestión, sea para atacar o defender, o que nuestros socios europeos recurran al comportamiento de patio colegio (¡profe, yo no fui!), nuestra autoestima y nuestra credibilidad, están fuertemente dañadas. Y es que, efectivamente, Obama ha dado una patada al hormiguero europeo.

Sin entrar en valoraciones que no vienen al caso, y dejando al margen el encanto personal y/o talento para la comunicación (cada cual le llame como quiera), creo que el verdadero talento de Obama es, sin duda, ese punto de innegable objetividad estratégica, de claridad de ideas y de pragmatismo.

A pesar de las «diferentes sensibilidades» (se le llama así, ¿no?) de los artículos de información y opinión que hoy se han ocupado de este tema, hay un fondo de preocupante decepción del que ninguno ha conseguido desprenderse. Pero me ha llamado la atención un párrafo en el que nuestros gobernantes, actuales o futuros, deberían concentrarse:

Obama es un presidente que no quiere dar ningún paso sin tener toda la información y conocer al dedillo la trascendencia de la decisión. George Bush asistió a todas la cumbres porque sus asesores consideraron que era lo conveniente, pero por sí mismo no podía poner en duda su funcionalidad. No es el caso de Obama, que raciona y dosifica su tiempo en función de las prioridades y no de los compromisos. Su horario es el más caro entre todos los políticos mundiales y se organiza por cuartos de horas, unidad mínima de tiempo que la Casa Blanca considera suficiente para asimilar un problema, despachar una entrevista o consultar una cuestión con sus asesores.

Defiendo que tener información no es acumular datos. El concepto de «utilidad» ha de medirse por los beneficios que genera.

En el día a día de la empresa, la valoración de la inteligencia competitiva o la gestión del conocimiento, tiene poco que ver teorías y debates académicos. La información que no se puede traducir en acción tiene poco valor porque competir significa:

  1. Poder financiar un proyecto
  2. Aprovechar los avances de la tecnología
  3. Averiguar que es muy atractivo para el mercado y muy rentable para nosotros
  4. Saber cómo y dónde decirle al mercado que existimos

Y es que ni el talento, ni el poder, son suficientes. Hace falta mucho trabajo. El dato,  nunca por si mismo, nunca, será información.

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