«A veces la vida te da en la cabeza con un ladrillo»

Steve Jobs: talento, corazón, osadía, trabajo

No puedes conectar los puntos hacia adelante, solo puedes hacerlo hacia atrás. Así que tenéis que confiar en que los puntos se conectarán alguna vez en el futuro. Tienes que confiar en algo, tu instinto, la vida, el karma, lo que sea. Porque creer que los puntos se unirán te permitirá confiar en tu corazón.

Porque no le aportaba lo que necesitaba, y por no buscar la ruina a unos padres que para que poder tenerlo en adopción habían jurado que lo mandarían a la universidad, lo plantó todo y siguió su instinto. Las inutilidades en las que se enfrascó, han sido factores claves en su éxito.

Creó Apple, junto con su colega Woz, en la cochera de sus padres cuando tenía 20 años. Talento, pero sobre todo mucho trabajo, fue el talismán para que en 10 años el éxito de su compañía estuviera valorado en 2 mil millotes de dólares y contara con 4.000 personas en plantilla.

A los 30 años fue despedido, de forma muy notoria, de su propia empresa. Cuando lo perdió todo y pudo seguir caminando, aprendió que había cambiado el peso del éxito por la ligereza de ser de nuevo un principiante, menos seguro de las cosas pero más liberado, lo que le permitió entrar en uno de los períodos más creativos de su vida.

En  los siguientes cinco años creó dos empresas de éxito: NeXt y Pixar. NeXT terminó siendo comprada por Apple y es el artífice de su actual renacimiento tecnológico. Es decir, regresó a la empresa que había fundado y de la que lo despidieron. Pixar, el estudio de animación más exitoso del mundo, fue el creador del primer largometraje animado por ordenador: Toy Story.

«Estoy bastante seguro de que nada de esto habría ocurrido si no me hubieran echado de Apple. Creo que fue una medicina horrible, pero supongo que el paciente la necesitaba. A vedes la vida te da en la cabeza con un ladrillo. No perdáis la fe. Estoy seguro de que la única cosa que me mantuvo en marcha fue mi amor por lo que hacía. Tenéis que encontrar qué es lo que amáis».

«El trabajo va a llevar una gran parte de vuestra vida, y la única forma de estar realmente satisfecho es hacer lo que consideréis un trabajo genial. Y la única forma de tener un trabajo genial es amar lo que hagáis. Si aún no lo habéis encontrado, seguid buscando. No os conforméis. Como en todo lo que tiene que ver con el corazón, lo sabréis cuando lo hayáis encontrado. Y como en todas las relaciones geniales, las cosas mejorarán y mejorarán según pasan los años. Así que, seguid buscando hasta que lo encontréis. No os conforméis»

Cuenta como le marcó una cita que leyó a los 17 años:  «Si vives cada día como su fuera el último, algún día tendrás razón». Desde entonces cada mañana se mira en el espejo y se pregunta: «Si hoy fuese el último día de mi vida, ¿querría hacer lo que voy a hacer hoy?» Obviamente, no siempre nos puede gustar lo que tenemos que hacer, pero lo importante es si responde a los objetivos adecuados. Pero aún así, Steve descubrió que si la respuesta era «No» durante demasiados días seguidos, algo necesitaba ser cambiado. Y lo convirtió en su principal herramienta vital:

«Recordar que voy a morir pronto es la herramienta más importante que haya encontrado para ayudarme a tomar las grandes decisiones de mi vida. Porque prácticamente todo, las expectativas de los demás, el orgullo, el miedo al ridículo o al fracaso, se desvanece frente a la muerte, dejando sólo lo que es verdaderamente importante. Recordar que vas a morir es la mejor forma que conozco de evitar la trampa de pensar que tienes algo que perder. Ya estás desnudo. No hay razón para no seguir a tu corazón».

Todo esto, y mucho más, se lo cuenta a un público joven, en la fiesta de graduación de una de las principales universidades norteamericanas. Sólo 14 minutos de vídeo, a los que llegué por casualidad, en los que Steve cuenta sus tres historias: sobre «conectar los puntos», sobre el amor y la pérdida, y sobre la muerte.

¿Que hubiera pasado con su talento si no se hubiera apartado de los caminos establecidos? Quizá lo mejor de ese talento, es saber aprovechar la alta dosis de creatividad que viene de regalo con el fracaso. Gracias, «lobo estepario» por compartir este discurso.

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2 Responses to «A veces la vida te da en la cabeza con un ladrillo»

  1. Barxa 29 enero, 2009 at 14:41 #

    Es un bonito comentario sobre este inmeNso líder empresarial, y que la enfermedad desgraciadamente le está cortando las alas.

  2. ferrancho 26 diciembre, 2009 at 22:23 #

    que razón tienes hija mia…

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